domingo, 21 de octubre de 2018

La Traviata

Pues aquí estoy, hablando de La Traviata. Jamás lo imaginé pero este pasado miércoles fui a una representación de la inmortal ópera de Verdi, una de las más famosas del repertorio y una de las más populares entre los aficionados. Además, es la favorita de mi amiga Carole así que, ¿qué menos podía hacer yo que llevarla al teatro?

El reparto y el director saludan

No comparto el entusiasmo por esta ópera ya que la historia me parece una tontería por mucho que esté basada en La Dama de la Camelias de Alexandre Dumas hijo, inspirada, a su vez, en la vida de Alphonsine Duplessis. La ópera pierde los matices dramáticos de la historia de Dumas y se centra en la introspección sentimental de la protagonista. La trama es la siguiente: un niñato de pueblo sin oficio ni beneficio llega a París y se gasta el dinero en fiestas. En una de ellas confiesa su amor a una cortesana de lujo y, ésta, gravemente enferma y conmovida por la inocencia del joven, se va a vivir con él a una casa en las afueras gastando su patrimonio en ello. En éstas, llega el padre del joven a poner orden en la vida de su hijo. El viejo, que parece ser el único que tiene la cabeza sobre los hombros, pide a Violetta que se aleje para siempre de él. Ella accede y recibe el desprecio de su examante, cae nuevamente enferma y fallece pobre pero con el reconocimiento de los demás por su sacrificio y su buen corazón, entregando un donativo a los pobres y elevando su último pensamiento a Dios. Aparte de que la historia es más vieja que andar p'alante, el tono de expiación cristiano y moralista del final resulta cargante después del sacrificio y la expiación que ya hace en el segundo acto.

La tumba de la mujer que inspiró La Traviata

Aunque la música es preciosa, siempre tengo la impresión de que lo que estoy viendo no se corresponde con lo que estoy oyendo: a ratos, no entiendo la música, demasiado heroica por momentos, con mención especial al aria del barítono Di Provenza... que parece introducida en la ópera como con un corta y pega, sin ninguna relación ni en el ritmo ni en la melodía con el resto de la obra, una especie de expediente X operístico.

¿Por qué tanto éxito entonces? Por varios elementos: una historia de prostituta de buen corazón, unos enamorados que se encuentran y desencuentran y una protagonista absoluta que requiere una soprano muy dotada a nivel vocal, musical e interpretativo. Violetta es el papel por excelencia de una gran diva: ella lo es todo y lo abarca todo mientras el resto son meros comparsas. Es un papel tan exigente no sólo porque está casi todo el tiempo en escena sino, también, porque exige tres voces en una sola: una soprano de agilidad en el primer acto, una lírica en el segundo y una dramática en el tercero. Por eso, hay tan pocas cantantes que salgan airosas de la prueba. Supongo que es este tour de force de la protagonista lo que el público más valora. 

Información de la función y mi entrada

Para añadir más atractivo a la función, tenía interés en la puesta en escena de estilo clasicista creada por Benoît Jacquot que se ha paseado por varios teatros del mundo. Los elementos más destacables son el vestuario inspirado en la época en que se desarrolla la acción, es decir, señoras con crinolinas y caballeros con frac y un decorado de aire simbólico tendente al gigantismo: la cama, el árbol, la escalinata... y la Olympia de Manet, reproducida en las figuras de Violetta y de Aninna, convertida ésta última en una mulata como la que aparece en el fondo del cuadro, tenían unas dimensiones mastodónticas.

Escenario del último acto

Uno de los problemas prácticos de La Traviata es que el primer y el tercer acto son muy cortos, con lo cual ni el público ni los artistas han entrado en calor cuando ya llega la primera pausa y se hace una segunda cuando sólo quedan 30 minutos para el desenlace. Algunas representaciones cambian la organización de los actos haciendo una sola pausa en mitad del segundo acto que consta de dos escenas. En esta ocasión se eligió respetar el esquema de la ópera tal y como es, incluida la partitura por lo que esta Traviata no tuvo ornamentos, ni el Mi bemol que adorna el final del primer acto ni sobreagudos en el aria de Alfredo. En el podio, Giacomo Sagripanti, un joven y guapo director italiano especializado en repertorio belcantista y verdiano. La orquesta sonó muy bien con la delicadeza justa pero sin demasiadas ñoñerías ni tampoco pasada de rosca como otras versiones, que en lugar de una historia melodramática parecen un desfile militar.

Aplausos para la Violetta

Sobre los cantantes, Aleksandra Kurzak fue Violetta, Jean-François Borras fue Alfredo y George Gagnidze, Germont. La Kurzak fue la Vitellia de La Clemenza di Tito que ya vi el año pasado y lo hizo bastante bien. Como ya he dicho, no añadió el Mi agudo al final del Sempre libera pero nos dejó unos bonitos pianissimi, una messa di voce sutil pero bien hecha y una gran seguridad en las agilidades del primer acto. En el segundo, estuvo muy emotiva en su dúo con Germont y, al final, su voz sonó lo bastante grave y dramática para la parte. Como nota curiosa, hay que decir que mientras Violetta agonizaba por la tuberculosis, quienes tosían eran los espectadores. É stranno... como ella misma canta. A nivel interpretativo, me gustó bastante y además es una chica muy guapa y elegante así que la caracterización no le costó un gran esfuerzo. Aunque no tenga una voz muy potente, la encarnación vocal del personaje estuvo correcta. Muy bien.

El reparto saludando

Todos los demás personajes son completamente secundarios pero diremos que el barítono Gagnidze estuvo fantástico en el segundo acto, tanto el bello dúo con Violetta como su aria Di Provenza. Además, me gustó que cantara a voz plena y no entre gemidos como hacen otros con este papel. Giorgio Germont no es un abuelete senil y lastimero sino un tipo autoritario y manipulador y así debe sonar. El enamorado Alfredo corrió a cargo del tenor Borras quien empezó muy inseguro (casi no se le oyó en el Libiamo) pero mejoró notablemente conforme avanzaba la función. El coro y los comprimarios estuvieron muy bien. Aunque La Traviata no me guste especialmente, debo decir que disfruté y lo pasé muy bien.

martes, 16 de octubre de 2018

Alma es vida

Después de Bérénice, la ópera del domingo, me fui a comer un brunch con mi dulce Ivonne pero no uno cualquiera, sino uno hecho con todo el cariño del mundo y la mejor disposición. Se trata del que servía la taquería Itacate para recaudar fondos para pagar el tratamiento de Alma, la madre de Luis, su propietario. Para ello, sus amigos taqueros le ayudaron en la preparación del menú que consistía en tres tacos a elegir, una bebida dulce y un café de olla acompañado de pasteles de muerto.


Los tacos

Los riquísimos tacos tenían el sello artesanal inconfundible de Mercedes Ahumada y se podían rellenar de tinga, chicharrones, pierna, picadillo, nopales... todo delicioso. Para beber, mi amiga y yo elegimos agua de Jamaica, hecha con flores de hibisco. Para acabar, los dulces estaban muy ricos, igual que el café de olla del que me habría podido beber tres litros.

 Las flores de hibisco
 Pastelitos
Mi café

Todo esto por una buena causa: desde aquí, deseo a Alma una pronta recuperación y a su familia, mucho ánimo para acompañarla. 

lunes, 15 de octubre de 2018

Bérénice, un estreno mundial

Si la pasada temporada de ópera fue muy masculina (Don Carlos, Don Giovanni, Tito, Il barbiere, Cellini, Don PasqualeEl Trovador...), este año se presenta muy femenino: La Traviata, Carmen, Tosca, La Cenerentola... y otras grandes damas van a pasearse por París esta temporada. Y la primera de ellas es Berenice, un estreno mundial que tenía muchas ganas de ver, sobre todo, porque no se estrenan muchas óperas hoy en día. Y de día ha sido la representación, un domingo por la tarde, como ya me ocurrió con Un Ballo in Maschera.

El cartel en la parte de atrás del Palais Garnier

Inspirada en la obra del mismo nombre de Jean Racine, el suizo Michael Jarrell nos ha presentado su última ópera nada menos que en el Palais Garnier. El compositor se ha encargado de la música y del libreto rescatando para el mismo algunas frases textuales de la obra original de Racine: de hecho, me tomé la molestia de leerla unos días antes de la representación y aún tenía los versos frescos en la memoria. Además también ha respetado no sólo la historia sino el tono de la misma. Si la escenografía resulta clásica, la música es muy moderna y, por suerte, muy bien construida: se inicia de una manera, continúa avanzando y, al final, vuelve a los sonidos del principio. Al ser una pieza contemporánea, había una gran profusión de percusión e instrumentos poco habituales en las óperas como bongos, xilófonos, cajas chinas, claves de madera... y también formas inesperadas de tocarlos: así los instrumentos de cuerda han sido tocados en algunos pasajes en pizzicato y el timbal raspado con un cepillo. Y, ¿cómo puedo saberlo? Porque mi butaca estaba en el gallinero pero bien centrada de manera que lo he visto todo, desde muy lejos, pero todo. En conclusión diré que la música me ha gustado mucho pero reconozco que no es apta para todos los públicos. 

La obra en cuestión, todo un clásico del Barroco francés

Y hablando de públicos, en mi zona había un montón de niños lo que me ha sorprendido puesto que ni la obra de teatro ni la ópera me parecen apropiadas para menores, al menos, no tan pequeños como los que me rodeaban. Debo decir que los críos se han portado muy bien, no así sus acompañantes que no paraban de hacer comentarios y de dar la lata. Otro asunto interesante es el espacio, escaso, para las localidades: no me cabían mis largas piernas y, justo en los riñones, había un tablón que me obligaba a estar con la espalda tiesa como si me hubiera tragado un paraguas. Es una suerte que la ópera sólo haya durado una hora y media porque no sé si hubiera aguantado más tiempo.

Muy poco espacio

Respecto a la puesta en escena, corre a cargo de Claus Guth y es muy sobria: tres estancias palaciegas de estructura clásica pero modernizada en las que los personajes están en el mismo espacio pero separados. Se trata de una forma de expresar su cercanía física pero la lejanía de sus sentimientos ya que ninguno de ellos se atreve a expresarlos abiertamente. La reina Berenice ha llegado a Roma para celebrar sus esponsales con el emperador Tito Vespasiano pero el matrimonio no llega a producirse. Si en La Clemenza di Tito ya vimos la renuncia del emperador al amor por la obligación, en la presente se nos cuenta cómo ocurre todo desde la perspectiva de la infortunada novia. La base de los tres espacios es interesante pero otros trucos escénicos, como los juegos de puertas, están ya muy trillados. La escenografía (que podéis ver aquí) no es sobresaliente pero tiene buenas ideas así que le doy un aprobado alto. La dramaturgia, de Konrad Kuhn, es otro tema. Como suele ser habitual en estos tiempos, se quiere convertir a los cantantes no sólo en actores sino también en bailarines y hasta en acróbatas. Un exceso de movimientos, algunos rayanos en lo circense, perturbaba la buena comprensión de la psicología de los personajes: los tres protagonistas principales viven callando sus sentimientos y renunciando a su felicidad por el deber así que habría sido necesaria un poco más de mesura y no convertirlos en unos histéricos o neuróticos como lo parecían en ciertos momentos. Así pues la dirección de actores estuvo regular.

Mi entrada

Ahora, hablemos de lo que más importa: las voces. En primer lugar, debo decir que es una ópera moderna de las que se cantan en lo que se llama parlando. El canto ha estado muy bien, a mi juicio, perfectamente cohesionado con la música y permitiendo a los cantantes los lucimientos vocales justos y necesarios. El rol titular ha sido cantado por la canadiense Barbara Hannigan, una soprano especializada en óperas contemporáneas. Su voz es clara y firme; su francés, muy correcto y su presencia escénica, destacable. No tiene miedo a las acrobacias físicas (contorsionismos, saltos, equilibrismos...) que son una constante en sus representaciones. También tiene mucho gusto cantando, de hecho, ha dejado un par de pianissimi muy bellos en los momentos más dramáticos. Muy aplaudida, claro.

La impresionante vista nada más entrar

Dicen las lenguas malintencionadas que cuando un cantante de ópera ya no tiene la capacidad para cantar el repertorio tradicional tiene que buscar alternativas como la ópera barroca, la moderna o la exótica. Éste parece ser el caso de Bo Skovhus, el barítono danés que interpretaba al desdichado Tito. Su actuación me ha parecido correcta y sus agudos, brillantes. No se puede decir lo mismo de los graves que han sonado faltos de lustre y que, por momentos, eran inaudibles. En la zona media se le notaba más cómodo y podía lucir sus mejores armas. Además cada día está más guapo y más cachas. 

Estaba lejos pero muy bien situada

En las ropas de Antíoco, otro barítono, Ivan Ludlow ha realizado una actuación magnífica, la más aplaudida si no me equivoco. No recuerdo ninguna ópera que no tenga un tenor entre los papeles protagonistas, especialmente, entre los roles de enamorado. Esto es lo que ocurre en Bérénice. Aquí el triángulo amoroso está formado por una soprano y dos barítonos lo que quizá nos quiera decir que los dos son personajes de la misma edad y la misma dignidad y que ambos deben renunciar al amor por el deber. El doliente Antíoco no se atreve a expresar su amor a la bella reina pero, en realidad, es el primero que abre su corazón y, por tanto, quien desencadena la acción. Su voz, además de ser muy bonita, sonó fenomenal y muy matizada, potente y ágil. Bravo.

Imagen del Grand Foyer: me di una vuelta antes de empezar

También muy bien el bajo Alastair Miles que interpretaba al fiel Paulin, voz del deber, y el Arsace del tenor Julien Behr, voz de los sentimientos. El primero acompaña a Tito y el segundo, a Antíoco. Acompañando a la reina, estaba Phénice, un papel hablado a cargo de Rina Schenfeld que declamaba en hebreo, para recordarnos que la novia viene de Palestina. Por cierto, aquí pongo el lunar de la noche y es que la actriz llevaba micrófono. ¿Alguien se imagina al Pachá Selim o a la Duquesa de Krackenthorp con un micro en la solapa? Pues eso, muy mal, inadmisible. 

Los aristas reciben los aplausos del público

La dirección de Philippe Jordan estuvo muy bien y la orquesta sonó perfectamente ensamblada con los cantantes. Se escucha claramente que los músicos han trabajado muchísimo en la preparación de la misma. Mención especial merecen los numerosos percusionistas que se empleaban en esta ópera. Les doy a todos un 10. Y otro al teatro por ser valiente y programar una novedad. Aunque el repertorio clásico nos encanta también hay que estar abierto a escuchar otras cosas para que la ópera no muera o, peor, se quede acartonada y fosilizada y, al final, despreciada por el público. Sólo el tiempo dirá si ésta de hoy es una gran ópera o una más.

La tonta publicidad del metro

jueves, 27 de septiembre de 2018

Neandertal: nuestros primos reivindicados

No podía ser más oportuna la exposición del Musée de l'Homme sobre los neandertales que está siendo todo un éxito. Al tratarse de un museo que depende del Ministerio de Enseñanza Superior y no del de Cultura, da mucha importancia en sus exposiciones temporales como en la colección permanente a las actividades de aprendizaje, en especial, de los niños. El elemento pedagógico es primordial y hace que la exposición sea muy popular entre las familias.

Reproducción de los animales que el neandertal cazaba

El momento elegido para presentar esta muestra ha sido el mejor posible ya que está saliendo mucha información sobre estos humanos tan cercanos a nosotros pero diferentes. Aunque en el pensamiento popular se les considere como una especie inferior al Homo Sapiens y el término neandertal se utilice como insulto, esta muestra pone de relieve que eran individuos con pensamiento abstracto, manifestaciones artísticas y capacidad de hablar. Así vemos aquí, el uso de huesos, uñas de rapaces y plumas para decorarse como collares, penachos y brazaletes. También se han encontrado pruebas del uso de cosméticos como pintura corporal y de dibujos en las cuevas donde se refugiaban. A nivel estético, destaca la simetría en los objetos que no responde a ninguna exigencia práctica sino a una cuestión de embellecimiento. Muchos de los objetos son de marfil, sílex, cuarzo, jaspe o cristal de roca y algunos están delicadamente tallados.

Piedras y marfil tallados
Punta de lanza de ónix

Todavía se puede ir más allá ya que se tiene constancia de que los neandertales transformaban su comida, es decir, cocinaban. Esto supone una creación artificial y elaborada de algo tan primario y vital como el hecho de comer lo que significa una cierta planificación en la caza y recolección de alimentos previa a su preparación. Dicha organización no atañe solamente a conseguir y preparar lo que se va a comer sino que forma parte de una estructura social. Y así era porque ahora sabemos que vivían en tribus y que tenían sus ritos y creencias.

Cráneo neandertal. Se trata del primer resto encontrado en 1856 en el Valle de Neander (Alemania).

También resulta muy interesante la descripción física que se hace de ellos, muy alejada del aspecto simiesco con el que se les veía hace unas décadas. La mayoría eran rubios o pelirrojos, poco peludos, no muy altos pero con los pies y manos muy grandes en comparación a los del hombre actual. Lo más diferente al sapiens es la cabeza: cráneo, mandíbula e, incluso, el cuello eran más grandes y de forma distinta. Aunque la lejanía con nosotros no es tanta. La idea de que el Homo Sapiens y el Neandertal nunca se mezclaron es falsa ya que, gracias a los estudios de ADN, hoy sabemos que la mayor parte de los humanos, sobre todo los de origen europeo, tenemos ascendencia neandertal.

Reproducción de un esqueleto de un individuo

No menos interesante es una de las secciones finales en las que se habla del empleo de plantas y restos animales en lo que sería un uso farmacológico rudimentario y de los ritos que practicaban, muchos vinculados a la muerte. No sólo el Sapiens tiene sentimiento de trascendencia y pensamiento escatológico. Y respecto a la muerte se abren un montón de enigmas sobre las posibles creencias de estos parientes lejanos nuestros. Se ha demostrado que enterraban a los muertos y que celebraban ritos fúnebres pero ¿qué ocurre con el canibalismo, práctica que también realizaban? No se puede saber si se trataba de un hecho vinculado a la supervivencia en épocas de escasez o tenía algún sentido ritual. Tampoco se conoce el motivo ni con qué cadáveres se practicaba, tal vez, con los seres cercanos para imbuirse de su posible esencia o con los enemigos, como un acto de dominación absoluta. Todo son preguntas pero aún queda un largo camino por recorrer para conocer y reivindicar a estos "primos" ni tan brutos, ni tan primarios, ni tan feos como nos los imaginábamos. 

Maniquí que reproduce a tamaño natural una mujer neandertal pero vestida con ropa actual

martes, 25 de septiembre de 2018

Los Impresionistas en Londres

Ya era hora de que hablase de esta exposición que visité el día de su inauguración, que coincidió con el Día de la Música, y todavía no había publicado la reseña. Aproveché para darme otra vuelta por la expo cuando visité la de Jakuchu. Al igual que ésta úlima, la exposición de los artistas franceses en el exilio londinense termina el 14 de octubre.

¿Exilio? Sí, habéis leído bien. La guerra franco-prusiana supuso la caída estrepitosa del Segundo Imperio francés y el nacimiento de la breve Comuna. Entre la guerra y la convulsa postguerra, muchos artistas decidieron buscar refugio más allá del Canal de La Mancha, ése que se va a colapsar en cuanto el Reino Unido salga de Europa.

El Picnic de Tissot. Claramente inspirado en Le Déjeuner sur l'Herbe de Manet, muestra una merienda en su jardín.
Estas divertidas cabinas nos explican varios aspectos de la vida londinense
Recreación de un taller de pintura

Mientras Francia languidecía, el Imperio Británico estaba en lo más alto de su potencial económico de manera que, para los artistas, Londres no sólo suponía un lugar seguro y tranquilo donde vivir sino también un mercado del Arte en expansión. Los beneficios del comercio internacional y de la explotación de las colonias convirtió Gran Bretaña en un país con una burguesía rica y poderosa que deseaba modernizar sus colecciones de pintura. Al mismo tiempo, la pujante vitalidad de la ciudad del Támesis, que empezaba a convertirse en la gran ciudad que es hoy, sirvió de renovada inspiración a artistas ya consagrados (Carpeaux, Tissot, Daubigny...) y otros que empezaban a darse a conocer (Legros, Dalou...). También los impresionistas (Pissarro, Monet, Sisley...) se instalan en Londres con la intención de dar a conocer su estilo que evoluciona gracias a la especial luz gris y brumosa de la capital británica. 

Jardín de Kew, Paseo de los Rododendros de Camille Pissarro
Nocturno en azul y plata de James Whistler. El pintor americano estudió en París y se traslado a Londres donde tuvo en el Támesis una gran fuente de inspiración.  
El Parlamento de Londres, efecto del Sol entre la niebla de Claude Monet

Si la naturaleza y los paisajes vegetales son importantes para estos artistas, no menos lo son las vistas de la ciudad, los centros industriales y los puertos llenos de actividad. Otra perspectiva nueva que enriqueció la pintura de estos artistas. La exposición nos muestra una importante selección de obras de artistas franceses o residentes en Francia que vivieron durante un tiempo en Londres y se extiende hasta más allá de la postguerra, en concreto, hasta 1904 con la etapa fauve de Derain

Big Ben de André Derain: el arte evoluciona pero la inspiración permanece

domingo, 23 de septiembre de 2018

Arte urbano en La Défense

Esta semana y aprovechando el final del verano, se han celebrado en la Défense varias actividades de arte urbano. En primer lugar se han expuesto varios grafitti de diferentes artistas, todas ellas mujeres: verlas trabajar era un lujazo. También ha habido actuaciones en vivo de música y danza, food-trucks y varias instalaciones artísticas. Lástima que el sábado lloviera y desluciera un poco la fiesta.

Personalmente, me ha encantado el campo de girasoles y el transistor gigante, muy de finales de los 80 y primeros 90. En España se llamaban loros porque la gente los llevaba al hombro. Aquí las imágenes.














sábado, 22 de septiembre de 2018

Jakuchu

Esta temporada que acaba de comenzar está dedicada a Japón. A lo largo de los próximo meses, tanto exposiciones como otras actividades tendrán como centro de atención el país del Sol naciente. 

Por el momento, uno de los eventos que ha causado más expectación es la exposición que el Petit Palais dedicada a Ito Jakuchu, importante pintor de la época Edo. La exposición fue inaugurada hace una semana por Su Alteza Imperial el príncipe Naruhito.

Dada la delicadeza de las piezas, una treintena de rollos de seda pintados, está prohibido hacer fotos. Pero os puedo asegurar que las obras son impresionantes: expuestas por primera vez en Europa y recientemente restauradas, la mayoría pertenecen a la colección de la Casa Imperial de Japón y han sido generosamente cedidas para esta muestra. 

El folleto

Las obras que aquí podemos ver pertenecen al ciclo Reino coleado de los seres vivos y fue un regalo del artista al monasterio Shokoku-ji de Kyoto en el que todavía se encuentran y la Tríada de Sakyamuni, conservada también en el mismo templo y que ofrece tres imágenes del Buda Sakyamuni, el último de los Budas para los seguidores de esta religión. Esto significa que las obras están expuestas tal y como se ven en el monasterio, un privilegio que yo he tenido la suerte de disfrutar.

Los magníficos rollos que componen la colección son un gran ejemplo de la técnica llamada urazaishiki que consiste en colorear el reverso de la tela para obtener más o menos intensidad en el color. El dominio de la misma junto con la originalidad de las formas y el agudo sentido de la observación son las características más importantes de su arte. La temática es la naturaleza en todas sus formas: animales acuáticos, pájaros, mariposas, árboles, flores, piedras, ríos, lagos... algo que me llamó especialmente la atención es que hay notas de colores vivos que destacan sobre los diferentes elementos en tonos neutros. Sin duda, Jakuchu tenía una gran capacidad para la retención de imágenes como demuestran las pinturas de animales en movimiento. Por desgracia, su taller se quemó cuando él tenía 40 años así que no sabemos exactamente cómo preparaba sus obras, quizá con bocetos, pero la maestría al representar objetos muy pequeños como los pétalos de las flores o las motas de las alas de mariposa. 

El artista

Sin duda, una oportunidad única para ver unas obras que ni los propios japoneses tienen oportunidad de ver. Sólo hasta el 14 de octubre.

martes, 11 de septiembre de 2018

La alianza del Taco

El pasado jueves asistí como invitada a la presentación de la Alliance Taco Identité Mexicaine, una asociación creada por varias de las mejores taquerías de París para poner en valor la herencia cultural y gastronómica del taco mexicano. Ahora que en París están apareciendo restaurantes remotamente inspirados en la cocina mexicana y que el taco lleva camino de convertirse en la nueva malbouffe, los maestros taqueros se han organizado para defender el verdadero taco de calidad, con ingredientes frescos y tradicionales. Aunque sólo son siete miembros, están abiertos a incluir otros restaurantes siempre y cuando compartan sus mismos valores y el respeto por estas costumbres ancestrales.

Los promotores de la Alianza

Desde que El Nopal abriera la primera taquería en París, otros han seguido el camino con taquerías tradicionales, de fusión o en organización de banquetes como Mercedes Ahumada quien además también se dedica a la divulgación de la comida mexicana. La riqueza étnica y culinaria de México es tan importante que la cocina tradicional mexicana fue el primer bien inmaterial declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estos tacos son un buen ejemplo: un plato rico, nutritivo, asequible pero con un gran bagaje cultural de más de 5.000 años detrás. 

Las taquerías

Para un evento tan importante, no hay mejor lugar que La Mezcalería situada en el 1K Hotel, recién abierto y precioso. 

Imágenes del hotel

Y para terminar la presentación qué mejor que degustar los tacos recién preparados con música en directo de unos mariachis y un DJ. El taco es tan sencillo como una tortilla de maíz con un relleno y una salsa. Se prepara y se come con las manos de ahí su tamaño no muy grande. Aunque hay algunas especialidades clásicas como las carnitas, la tinga y la cochinita, el intercambio con otros pueblos hace que la creatividad se dispare y se creen nuevas recetas. Todos los tacos que yo probé estaban deliciosos, tiernos, sabrosos, bien preparados... se me hace la boca agua de recordarlo.

 Taco de carnitas y cochinita
 Tacos de longaniza y pastor
Tacos de res barbacoa y de tinga de pollo

Una de las dificultades de la comida mexicana auténtica es encontrar los ingredientes. Las especias y otros preparados se pueden traer de México pero los productos frescos no se pueden enviar desde tan lejos. Por ejemplo, es fácil encontrar cilantro de calidad o limón verde pero el tomate verde se compra en España y los maestros taqueros lo preparan en conserva para tenerlo disponible durante meses. El saber hacer de estos cocineros les permite buscar soluciones para continuar preparando sus platos típicos.

En plena preparación de los tacos
Harina de maíz, agua y la experiencia de Mercedes

La Alianza es una excelente iniciativa y les deseo toda la suerte del mundo para reivindicar y promocionar el verdadero taco mexicano y que éste no se convierta en sinónimo de junk food. Que no nos la den con ketchup.