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jueves, 27 de septiembre de 2018

Neandertal: nuestros primos reivindicados

No podía ser más oportuna la exposición del Musée de l'Homme sobre los neandertales que está siendo todo un éxito. Al tratarse de un museo que depende del Ministerio de Enseñanza Superior y no del de Cultura, da mucha importancia en sus exposiciones temporales como en la colección permanente a las actividades de aprendizaje, en especial, de los niños. El elemento pedagógico es primordial y hace que la exposición sea muy popular entre las familias.

Reproducción de los animales que el neandertal cazaba

El momento elegido para presentar esta muestra ha sido el mejor posible ya que está saliendo mucha información sobre estos humanos tan cercanos a nosotros pero diferentes. Aunque en el pensamiento popular se les considere como una especie inferior al Homo Sapiens y el término neandertal se utilice como insulto, esta muestra pone de relieve que eran individuos con pensamiento abstracto, manifestaciones artísticas y capacidad de hablar. Así vemos aquí, el uso de huesos, uñas de rapaces y plumas para decorarse como collares, penachos y brazaletes. También se han encontrado pruebas del uso de cosméticos como pintura corporal y de dibujos en las cuevas donde se refugiaban. A nivel estético, destaca la simetría en los objetos que no responde a ninguna exigencia práctica sino a una cuestión de embellecimiento. Muchos de los objetos son de marfil, sílex, cuarzo, jaspe o cristal de roca y algunos están delicadamente tallados.

Piedras y marfil tallados
Punta de lanza de ónix

Todavía se puede ir más allá ya que se tiene constancia de que los neandertales transformaban su comida, es decir, cocinaban. Esto supone una creación artificial y elaborada de algo tan primario y vital como el hecho de comer lo que significa una cierta planificación en la caza y recolección de alimentos previa a su preparación. Dicha organización no atañe solamente a conseguir y preparar lo que se va a comer sino que forma parte de una estructura social. Y así era porque ahora sabemos que vivían en tribus y que tenían sus ritos y creencias.

Cráneo neandertal. Se trata del primer resto encontrado en 1856 en el Valle de Neander (Alemania).

También resulta muy interesante la descripción física que se hace de ellos, muy alejada del aspecto simiesco con el que se les veía hace unas décadas. La mayoría eran rubios o pelirrojos, poco peludos, no muy altos pero con los pies y manos muy grandes en comparación a los del hombre actual. Lo más diferente al sapiens es la cabeza: cráneo, mandíbula e, incluso, el cuello eran más grandes y de forma distinta. Aunque la lejanía con nosotros no es tanta. La idea de que el Homo Sapiens y el Neandertal nunca se mezclaron es falsa ya que, gracias a los estudios de ADN, hoy sabemos que la mayor parte de los humanos, sobre todo los de origen europeo, tenemos ascendencia neandertal.

Reproducción de un esqueleto de un individuo

No menos interesante es una de las secciones finales en las que se habla del empleo de plantas y restos animales en lo que sería un uso farmacológico rudimentario y de los ritos que practicaban, muchos vinculados a la muerte. No sólo el Sapiens tiene sentimiento de trascendencia y pensamiento escatológico. Y respecto a la muerte se abren un montón de enigmas sobre las posibles creencias de estos parientes lejanos nuestros. Se ha demostrado que enterraban a los muertos y que celebraban ritos fúnebres pero ¿qué ocurre con el canibalismo, práctica que también realizaban? No se puede saber si se trataba de un hecho vinculado a la supervivencia en épocas de escasez o tenía algún sentido ritual. Tampoco se conoce el motivo ni con qué cadáveres se practicaba, tal vez, con los seres cercanos para imbuirse de su posible esencia o con los enemigos, como un acto de dominación absoluta. Todo son preguntas pero aún queda un largo camino por recorrer para conocer y reivindicar a estos "primos" ni tan brutos, ni tan primarios, ni tan feos como nos los imaginábamos. 

Maniquí que reproduce a tamaño natural una mujer neandertal pero vestida con ropa actual

sábado, 11 de agosto de 2018

Trix: la estrella de la temporada

Aunque llevo un poco de retraso en la actualización de mis entradas, ya me tocaba hablar de la gran protagonista de los últimos meses: Trix, el esqueleto de un Tyranosaurus Rex hembra llegado desde Montana (EE.UU.) para asombrar a niños y mayores y que vi hace ya unos días. Expuesto en el Jardín de Plantas, este esqueleto está haciendo una gira europea y allí donde va levanta pasiones. La sala donde se expone está siempre llena de gente y todos lo miran encantados. Es un esqueleto casi completo ya que sólo le faltan una parte de la pata izquierda y la mandíbula: la primera ha sido sustituida por una reconstrucción y la segunda, por la mandíbula de otro animal. Los paleontólogos que la encontraron tardaron tres años en recuperar todas las piezas. Es especialmente relevante el buen estado en que están ya que los huesos están enteros, incluido el enorme cráneo  En sus huesos hay marcas de vida, unos agujeros en el cráneo, unas vértebras rotas... testigos mudos de las andanzas de este enorme animal que vivió hace 67 millones de años. Aunque no me ha quedado claro cómo se sabe que fue una hembra. La cabeza me ha llamado especialmente la atención por lo enorme que es: en ella cabe un ser humano. Podéis verla en el Jardín, en pleno Barrio Latino hasta el 2 de septiembre. Superrecomendable.






miércoles, 18 de julio de 2018

Fin de semana de locura

Si mi fin de semana comenzaba con un exceso romántico, continuó con un gesto de amistad y culminó con un buen espectáculo deportivo. Mientras tanto, la multitud se congregaba en torno a la fiesta Nacional y a la final del Mundial de fútbol.

El viernes noche vi Il Trovatore, un melodrama de amores malditos, venganzas enquistadas y secretos familiares. Una función inolvidable por muchas motivos de los que ya os hablé. El sábado fue la Fiesta Nacional con un enorme desfile militar en el que participaron como invitados los países de Japón y Singapur. Ya os conté aquí que el 14 de julio se conmemora la toma de la cárcel de la Bastilla, situada en el lugar donde ahora se eleva el moderno teatro de la Ópera.

La contraescarpa de la Bastilla

Como cantaba Georges Brassens, "la música militar nunca me supo levantar" así que nunca he ido a ver el desfile y mucho menos estos últimos años en que las medidas de seguridad prácticamente no permiten acercarse al centro. En su lugar, quedé con mi querida María, que ha sufrido un pequeño accidente doméstico, con Eli y con Juan para ver el Tyranosaurus Rex expuesto en el Jardin de Plantes. Os hablaré de él próximamente pero ya os adelanto que es el esqueleto de una hembra recuperado en Montana, Estados Unidos, que está recorriendo varias ciudades de Europa. De verdad, que es impactante ver ese esqueleto tan completo (falta una pata trasera y la mandíbula, reemplazadas por otras piezas) presentado además en posición amenazadora. 

Realmente impresiona

Pero ni el Día de la Patria ni la verbena de los bomberos ni ningún otro evento pudo hacer sombra a la gran final del Mundial de Fútbol. Francia había llevado muy bien su participación en este torneo tanto en la fase de grupos como en las eliminatorias. Sus jóvenes jugadores tienen un gran talento y  mucha experiencia a pesar de su corta edad y han podido desquitarse de la amarga derrota sufrida hace dos años en su propia casa en la final de la Copa de Europa.

Las portadas de los diarios: un amigo recorrió 10 papelerías para comprar la edición especial de L'Équipe y no la encontró

Por supuesto, la locura se desató y la noche del domingo hubo celebraciones por todo el país. Como siempre, también hubo altercados, incluso muertos. Tengo la suerte de vivir en un barrio muy tranquilo y pude dormir pero tengo amigos que no pudieron pegar ojo en toda la noche. El lunes se celebró la gran fiesta de bienvenida de los jugadores que hicieron un recorrido por el centro de París, una rúa subidos a un autobús descapotable. A mediodía los Campos Elíseos ya estaban llenos de gente que quería ver este otro desfile. También visitaron a Macron en su palacio: Manu no tuvo suficiente con hacer el ganso en el palco presidencial del estadio durante la final y se convirtió en la estrella de la fiesta demostrando que él también puede ser chachi piruli y super mega enrollado, aparte de robar el protagonismo a los futbolistas, como ya intentó en el funeral de Johnny Hallyday y en otros momentos populares.

Logotipo del mundial

Yo me alegro mucho de que Francia haya ganado el Mundial, no sólo porque sea mi país de adopción sino también porque hace dos años les animé en la Eurocopa y perdieron como idiotas frente a un equipo tan mediocre como Portugal, el cual sólo ganó un partido en todo el campeonato: la final. Los bleus me debían una. A mí y a toda su gente. ¡¡¡Felicidades!!!

Eliminatorias llenas de errores




martes, 10 de julio de 2018

Almas salvajes: pintores de los países bálticos

Parece que ya han quedado atrás aquellas polémicas que rodeaban al Musée dOrsay. No había exposición que no levantara una polvareda de críticas como ocurrió con Esplendor y Miseria y sus predecesoras. Y si no eran los temas elegidos para las muestras, eran causas externas como la ministra de Cultura que sacó y publicó fotos, algo vetado para el resto de visitantes. Estos últimos dos años han sido fantásticos en cuanto a exposiciones, no sólo por el interés intrínseco de éstas sino también por su excelente presentación e hilo argumental, como ocurrió con Más Allá de las Estrellas o la dedicada a los retratos de Cézanne. Ahora seguimos con una exposición que cuenta con el altísimo patronato del Presidente de la República Francesa y sus homólogos de Lituania, Letonia y Estonia.

Sacrificio de Kristjian Raud: tres figuras como los tres países invitados 


Estos son tres países bastante desconocidos para el público occidental pero con una historia muy interesante, por desgracia, ensombrecida por la de sus poderosos vecinos quienes los conquistaron en diferentes ocasiones: el enorme reino medieval de Dinamarca, el Imperio Alemán y previamente su germen, Prusia, el Imperio Ruso e, incluso, Polonia han gobernado sobre estos territorios en diferentes etapas. Gracias a su independencia definitiva de la URSS, los tres bálticos empezaron su andadura independiente y entraron a formar parte de la Unión Europea en 2005.

Nec mergitur de Ferdynand Ruszczyc. El barco simboliza a Polonia y su capacidad para reponerse del control de sus vecinos que se la han repartido en varias ocasiones.


Reconozco que no sé mucho del arte de estos países y esta exposición es una excelente oportunidad para ello, al menos, en su etapa simbolista aunque en ella también hay importantes influencias del impresionismo, el expresionismo, el fauve e, incluso, el estilo nabi. Como elemento característico, hay que destacar la importancia de las tradiciones paganas precristianas en la cultura de estos países, lo que casa muy bien con la espiritualidad simbolista. Junto con la presencia de la Naturaleza más salvaje y la búsqueda de los sentimientos más íntimos del alma humana, el misticismo es el elemento conductor de estos artistas, de ahí el nombre con el que los comisarios han bautizado esta muestra. Comienza el recorrido de la misma con la sección dedicada a la mitología y las leyendas tradicionales que se ven como una alternativa a un universo contemporáneo decepcionante.

La partida a la guerra de Nikolai Triik

El segundo punto sobre el que pivota la muestra es el alma y sus secretos de ahí el enigmático carácter de los retratos que nos muestran personajes incómodos, volubles ante los problemas sociales y políticos. Estas pinturas nos plantean muchas preguntas, como no podía ser menos tratándose de la época en que nació el psicoanálisis y se producían unos cambios tan intensos y acelerados. 

Entre todas ellas destaca el retrato del pintor Konrad Mägi, realizado en París por su amigo Nikolai Triik, uno de los más importantes de la historia del arte estonio. Se expuso en el Salón de los Independientes en 1908 y es un importante ejemplo del espíritu de fin de siglo XIX, con la expresión melancólica del protagonista. Su elegante traje negro contrasta con el muro blanco, como poniendo distancia entre la figura y el mundo que le rodea. Mägi sufrió unas condiciones de vida difíciles, problemas de salud e inestabilidad psicológica lo que, unido a sus ideas nihilistas, le hicieron ser el prototipo de artista talentoso y atormentado que se refleja en el cuadro. 

Retrato de Konrad Mägi de Nikolai Triik


Pero la mayor parte de las obras reflejan la vida de personajes anónimos de forma tanto realista cmo alegórica. Uno de los cuadros que más desasosiego me produjo fue el de La Muerte de Rozentäls porque presenta a la Parca violentamente inclinada junto a un bebé y, además, vestida de blanco y no de negro como es lo habitual. Con ese color da mucho más miedo y es aún más impactante.

La Muerte de Janis Rozentäls

No menos tenso resulta el cuadro Joven paisana, elegido por los comisarios como cartel de la exposición. En apariencia, es una escena banal con una campesina en primer plano y un segador detrás en un campo de trigo. Sin embargo, hay una extraña sensación en esa enigmática chica de mirada profunda que se clava en el espectador. Esta misteriosa figura estática, impasible el ademán, nos mira casi desafiante mientras el cielo amenaza tormenta: la tonalidad azul grisácea de ese inquietante cielo contrasta teatralmente con el color pajizo del campo, el verde oscuro del bosque lejano y el parduzco de las ropas.

Joven paisana de Johann Walters


Pero no todos los personajes aparecen atormentados o desafiantes. La princesa y el mono resulta mucho más alegre y frívola y fue, además, una obra muy popular que se mostró por primera vez en la Exposición de la Secesión. Posiblemente sea una alegoría de la dependencia del artista al arte o a la vida social aunque otros ven una representación de la rendición de los hombres a los encantos de las mujeres.

Princesa con un mono de Janis Rozentäls

Como último apartado de la exposición, hay una importante selección de paisajes. En los artistas bálticos, la Naturaleza está investida de una carga metafísica, una necesidad de aprehenderla subjetiva e intelectualmente sin ceder a la sensación visual primaria. Esa elección del paisaje como un marco en el que expresar las propias pasiones del observador ya lo vimos aquí. Así, el entorno natural se convierte no sólo en un enclave mágico cargado de simbolismos sino también en el mejor medio de expresión de la creatividad artística: pinceladas gruesas o finas, colores suaves o intensos, predominancia de agua o de vegetación o de cielo... los artistas bálticos muestran aquí la influencia del impresionismo, los primeros pasos al expresionismo, la colorida explosión fauve, el misticismo nabi, el detallismo puntillista y el arrojo postimpresionista: un ensamblaje perfecto entre fondo y forma.

Paisaje noruego de Konrad Mägi


Pero los pintores no sólo presentan la naturaleza salvaje de sus países como un elemento definitorio de los mismos sino también como una representación de algo más elevado. Por ejemplo, la serie de la Creación del Mundo de Ciurlionis nos muestra el ciclo cósmico con colores audaces, una expresión abstracta y dos partes definidas: la primera con un claro dominio del azul que enseña el mundo en formación y la segunda, más variada en formas y colores donde vemos el desarrollo de la vida en un planeta ya formado. Sin duda, el autor estuvo interesado en la cosmologia desde un punto de vista religioso y científico, entrando en contacto con las religiones orientales, la Biblia y el creacionismo. Pero ese lado espiritual se ve compensado con las  hipótesis filosóficas y científicas de Kant y Laplace quienes ya contemplaron la formación del Sistema Solar a partir de una nube de gas cósmico. El desarrollo de la vida y la vegetación acuática nos trae las teorías de Darwin y las formas delicadas y sutiles nos hablan de una posible influencia de Los Orígenes, la serie de litografías de Odilon Redon.

Bosque de abedules de Johann Wallters

domingo, 13 de mayo de 2018

Daimyo, señores de la guerra en Japón

Justo hoy acaba la maravillosa exposición dedicada a los antiguos Daimyo, los señores feudales japoneses, entre el Museo Guimet y el Palais de Tokyo. Para ilustrar esta figura histórica, la exposición concentra 33 armaduras provenientes de diferentes colecciones públicas y privadas francesas así como otros objetos militares: espadas, cascos, abanicos o arcos.

Para los que nos gusta la cultura japonesa, esta exposición es una delicia, a pesar de la incomodidad que supone visitarla. El recorrido empieza en un edificio cercano al Guimet y continúa dentro del museo en una sala de difícil acceso. Como tercera etapa, hay que bajar unos metros por la avenida Wilson hasta entrar al Palais de Tokyo donde se expone la colección de armaduras del artista Georges Henry Longly, quien además ha preparado la presentación de la misma. Por supuesto, además de hacer más paradas que un autobús de línea, hay que pagar dos entradas.

Aparte de esta cuestión práctica, las explicaciones no eran ninguna maravilla  Entiendo que no se pueden elaborar fichas técnicas muy largas para no marear al visitante pero algunas hacían mucho hincapié en aspectos técnicos e históricos poco comprensibles para el espectador pero no incidían en la parte más llamativa de la decoración, en especial, de los espectaculares cascos de las armaduras.

Os dejo con las imágenes.

Armadura en tonos azules con casco con decoración de cuernos de ciervo y máscara con bigote realizado en pelo de oso
Armadura que perteneció a Kato Sado. El casco lleva una cabeza de dragón y unas ramas de planta y las mangas se pueden convertir en escritorio.
Impresonante armadura con casco formado por plumas de pavo real, pelo de yak, un crisantemo imperial sobre la frente, coraza de cuero brocado y acompañada de un estandarte shinto.
Armadura de la familia Achisuka con casco de 62 láminas con una representación de Shoki, personaje legendario que espantaba los malos espíritus.
Armadura de Arima Noriyori, Daimyo de Obama. El casco está realizado con 62 láminas y se decora con dos cuernos estilizados
Armadura de estilo medieval con estructura de láminas y cuero impreso. Las mangas son copia exacta de las de la armadura del santuario de Kasuga-jinja en Nara.
Armadura con de seda bordada sobre malla de metal, adorno metálico en forma de tridente en el casco y máscara con decoración en relieve de ciruelos en flor
 Armadura con seda azul y naranja y casco con adorno de libélula
 Armadura de la familia Sagara con seda, madera lacada y casco en forma de cola de pez
Armadura de la familia Koido con máscara y casco en forma de amuleto shinto


Katanas
Abanicos rígidos a modo de estandartes
Manguitos de arquero
Casco en forma de tocado de la Corte
Casco con patas de cangrejo, pelo de oso y aletas
Casco que simula alas de libélula

lunes, 2 de abril de 2018

Perú antes de los Incas

Justo ayer finalizó otra maravillosa exposición del museo Quai Branly, en esta ocasión, centrada en las culturas preincaicas de Perú: Cupisnique, Mochica, Chimú, Nazca, Lambayeque… esta exposición nos muestra un enfoque sobre estas civilizaciones desaparecidas, con una reflexión de fondo sobre el poder. Al pie de la cordillera de los Andes, en la costa norte de Perú, se encuentra uno de los desiertos más áridos del mundo. Un territorio hostil en el cual se desarrollaron diversas culturas que hoy han caído en el olvido, eclipsadas en el imaginario por el Imperio Inca. En estas antiguas sociedades, los Mochicas (o Moche) sentaron, hace más de 1500 años, las bases de la civilización prehispánica y fueron una de las primeras civilizaciones en desarrollar una estructura estatal.

Botellas en forma de animales

Basándose en los recientes avances arqueológicos realizados en la región, la exposición se propone estudiar el origen y  la organización del poder en estas antiguas sociedades. Entre los dioses celestes, los reyes, las élites y los señores urbanos, los guerreros o sacerdotisas, vemos la manifestación de la ostentación del poder y los conflictos que surgen en torno a él. A través de 300 piezas, incluyendo cerámicas únicas, se muestran todo tipo de objetos de los diferentes pueblos del lugar.

Maqueta de la plaza del palacio Chan Chan
Escultura representando al dios de la montaña
Vasija huaco
Botella que representa un zorro

A pesar de que todas estas antiguas culturas de Perú han sido prácticamente olvidadas, tienen gran importancia ya que sentaron las bases de lo que llegó a ser el mayor imperio prehispánico: el Inca. Las tumbas reales, los templos y palacios, que se remontan al año 300 d.C., han dejado preciadas informaciones sobre el origen y la organización del poder en esas ciudades. Los jefes, sacerdotes o guerreros tenían la capacidad de gobernar, de dictar normas, de realizar grandes obras, de organizar y controlar el trabajo de importantes comunidades. Son precisamente las manifestaciones de este poder las que se muestran en esta exposición.

Vasijas que representan prisioneros (no sé por qué, me recordaron a los Beatles en su etapa hippie)

En primer lugar hay que entender el espacio geográfico: estas civilizaciones pusieron en marcha sistemas de irrigación que transformaron los valles para darles su forma actual. El agua formaba parte de los ritos y creencias en tanto que era fuente de fertilidad de la tierra y porque la fauna marina constituía, también, la base de la alimentación. El agua, además de un bien muy preciado en un ambiente desértico, tiene un valor sagrado y casi milagroso.

Jarras huaco representando guerreros

El agua y su conducción para beber y regar no fue el único elemento constructivo importante. Una de las manifestaciones de poder, en ausencia de escritura, es la arquitectura monumental que actúa como lugar de ceremonia o de residencia. Los palacios, templos y tumbas son reconocibles  por su talla, sus acabados y el reparto de dependencias especializadas.

Jarras mochicas que representan guerreros


También hay espacio en la exposición para la espiritualidad y el misticismo, pero nuevamente vinculada con el poder, en forma de expresión del poder celeste que se manifiesta en espacios como templos donde se materializa la presencia de los dioses.

El poder terrestre, en cambio, se organiza en torno a los individuos que controlan el armamento, el Estado y la administración y cuyo poder emana de los dioses ya que se les considera hijos de éstos. En origen, el poder terrestre estaba por tanto asociado a los dioses y a las ceremonias religiosas, en un periodo de Estados teocráticos. Más adelante, aparece la figura del rey como un gobernador.

Estandarte mochica con forma humana

Para finalizar, se muestra también la importancia durante estos mil años del poder femenino: las recientes investigaciones demuestran que, en el pasado precolombino, ciertas mujeres desempeñaron un importante poder político y religioso ya como reinas, ya como sacerdotisas. En sus monumentos funerarios se han descubierto emblemas que atestiguan su papel y sus funciones y representaciones iconográficas que han permitido identificarlas.

Ajuar funerario del Señor de Sipán

Es una lástima haber visitado esta exposición en los últimos días de manera que no he podido completar mi artículo antes pero ha sido una exposición muy importante y popular y que da una nueva visión de estas culturas que exisitieron durante varios milenios hasta el siglo XI de nuestra era, las últimas de ellas conquistadas y arrasadas por el Imperio Inca.

Ajuar funerario de una dama