martes, 10 de julio de 2018

Almas salvajes: pintores de los países bálticos

Parece que ya han quedado atrás aquellas polémicas que rodeaban al Musée dOrsay. No había exposición que no levantara una polvareda de críticas como ocurrió con Esplendor y Miseria y sus predecesoras. Y si no eran los temas elegidos para las muestras, eran causas externas como la ministra de Cultura que sacó y publicó fotos, algo vetado para el resto de visitantes. Estos últimos dos años han sido fantásticos en cuanto a exposiciones, no sólo por el interés intrínseco de éstas sino también por su excelente presentación e hilo argumental, como ocurrió con Más Allá de las Estrellas o la dedicada a los retratos de Cézanne. Ahora seguimos con una exposición que cuenta con el altísimo patronato del Presidente de la República Francesa y sus homólogos de Lituania, Letonia y Estonia.

Sacrificio de Kristjian Raud: tres figuras como los tres países invitados 


Estos son tres países bastante desconocidos para el público occidental pero con una historia muy interesante, por desgracia, ensombrecida por la de sus poderosos vecinos quienes los conquistaron en diferentes ocasiones: el enorme reino medieval de Dinamarca, el Imperio Alemán y previamente su germen, Prusia, el Imperio Ruso e, incluso, Polonia han gobernado sobre estos territorios en diferentes etapas. Gracias a su independencia definitiva de la URSS, los tres bálticos empezaron su andadura independiente y entraron a formar parte de la Unión Europea en 2005.

Nec mergitur de Ferdynand Ruszczyc. El barco simboliza a Polonia y su capacidad para reponerse del control de sus vecinos que se la han repartido en varias ocasiones.


Reconozco que no sé mucho del arte de estos países y esta exposición es una excelente oportunidad para ello, al menos, en su etapa simbolista aunque en ella también hay importantes influencias del impresionismo, el expresionismo, el fauve e, incluso, el estilo nabi. Como elemento característico, hay que destacar la importancia de las tradiciones paganas precristianas en la cultura de estos países, lo que casa muy bien con la espiritualidad simbolista. Junto con la presencia de la Naturaleza más salvaje y la búsqueda de los sentimientos más íntimos del alma humana, el misticismo es el elemento conductor de estos artistas, de ahí el nombre con el que los comisarios han bautizado esta muestra. Comienza el recorrido de la misma con la sección dedicada a la mitología y las leyendas tradicionales que se ven como una alternativa a un universo contemporáneo decepcionante.

La partida a la guerra de Nikolai Triik

El segundo punto sobre el que pivota la muestra es el alma y sus secretos de ahí el enigmático carácter de los retratos que nos muestran personajes incómodos, volubles ante los problemas sociales y políticos. Estas pinturas nos plantean muchas preguntas, como no podía ser menos tratándose de la época en que nació el psicoanálisis y se producían unos cambios tan intensos y acelerados. 

Entre todas ellas destaca el retrato del pintor Konrad Mägi, realizado en París por su amigo Nikolai Triik, uno de los más importantes de la historia del arte estonio. Se expuso en el Salón de los Independientes en 1908 y es un importante ejemplo del espíritu de fin de siglo XIX, con la expresión melancólica del protagonista. Su elegante traje negro contrasta con el muro blanco, como poniendo distancia entre la figura y el mundo que le rodea. Mägi sufrió unas condiciones de vida difíciles, problemas de salud e inestabilidad psicológica lo que, unido a sus ideas nihilistas, le hicieron ser el prototipo de artista talentoso y atormentado que se refleja en el cuadro. 

Retrato de Konrad Mägi de Nikolai Triik


Pero la mayor parte de las obras reflejan la vida de personajes anónimos de forma tanto realista cmo alegórica. Uno de los cuadros que más desasosiego me produjo fue el de La Muerte de Rozentäls porque presenta a la Parca violentamente inclinada junto a un bebé y, además, vestida de blanco y no de negro como es lo habitual. Con ese color da mucho más miedo y es aún más impactante.

La Muerte de Janis Rozentäls

No menos tenso resulta el cuadro Joven paisana, elegido por los comisarios como cartel de la exposición. En apariencia, es una escena banal con una campesina en primer plano y un segador detrás en un campo de trigo. Sin embargo, hay una extraña sensación en esa enigmática chica de mirada profunda que se clava en el espectador. Esta misteriosa figura estática, impasible el ademán, nos mira casi desafiante mientras el cielo amenaza tormenta: la tonalidad azul grisácea de ese inquietante cielo contrasta teatralmente con el color pajizo del campo, el verde oscuro del bosque lejano y el parduzco de las ropas.

Joven paisana de Johann Walters


Pero no todos los personajes aparecen atormentados o desafiantes. La princesa y el mono resulta mucho más alegre y frívola y fue, además, una obra muy popular que se mostró por primera vez en la Exposición de la Secesión. Posiblemente sea una alegoría de la dependencia del artista al arte o a la vida social aunque otros ven una representación de la rendición de los hombres a los encantos de las mujeres.

Princesa con un mono de Janis Rozentäls

Como último apartado de la exposición, hay una importante selección de paisajes. En los artistas bálticos, la Naturaleza está investida de una carga metafísica, una necesidad de aprehenderla subjetiva e intelectualmente sin ceder a la sensación visual primaria. Esa elección del paisaje como un marco en el que expresar las propias pasiones del observador ya lo vimos aquí. Así, el entorno natural se convierte no sólo en un enclave mágico cargado de simbolismos sino también en el mejor medio de expresión de la creatividad artística: pinceladas gruesas o finas, colores suaves o intensos, predominancia de agua o de vegetación o de cielo... los artistas bálticos muestran aquí la influencia del impresionismo, los primeros pasos al expresionismo, la colorida explosión fauve, el misticismo nabi, el detallismo puntillista y el arrojo postimpresionista: un ensamblaje perfecto entre fondo y forma.

Paisaje noruego de Konrad Mägi


Pero los pintores no sólo presentan la naturaleza salvaje de sus países como un elemento definitorio de los mismos sino también como una representación de algo más elevado. Por ejemplo, la serie de la Creación del Mundo de Ciurlionis nos muestra el ciclo cósmico con colores audaces, una expresión abstracta y dos partes definidas: la primera con un claro dominio del azul que enseña el mundo en formación y la segunda, más variada en formas y colores donde vemos el desarrollo de la vida en un planeta ya formado. Sin duda, el autor estuvo interesado en la cosmologia desde un punto de vista religioso y científico, entrando en contacto con las religiones orientales, la Biblia y el creacionismo. Pero ese lado espiritual se ve compensado con las  hipótesis filosóficas y científicas de Kant y Laplace quienes ya contemplaron la formación del Sistema Solar a partir de una nube de gas cósmico. El desarrollo de la vida y la vegetación acuática nos trae las teorías de Darwin y las formas delicadas y sutiles nos hablan de una posible influencia de Los Orígenes, la serie de litografías de Odilon Redon.

Bosque de abedules de Johann Wallters

sábado, 7 de julio de 2018

Don Pasquale: es peligroso casarse a los 70

Hace unos meses, ya pensé ir a ver la ópera Don Pasquale de Donizetti y así lo he hecho. Con el corazón en la mano, esta operita me parece una tontería muy grande pero el reparto que la presenta es magnífico. Y encima, el lugar elegido, dado lo reducido de la ópera en duración y reparto (una hora y 45 minutos, cuatro protagonistas) fue el Ópera Garnier: ¿cómo resistirse a volver a este edificio maravilloso? La historia es la siguiente: un viejo tacaño decide casarse para así desheredar y echar de casa al gorrón de su sobrino, Ernesto, pero su prometida Norina y su amigo, el doctor Malatesta, médico del viejo, urden un plan para escarmentarlo. Norina fingirá ser Sofronia, la hermana de Malatesta recién salida del convento, que acepta casarse con el viejo solterón y, una vez casada y dueña de la mitad de los bienes por acuerdo matrimonial, le hace la vida imposible, dilapida su patrimonio y le intenta ser infiel. Como toda comedia que se precie, los personajes viven felices y comen perdices y, al final, nos sueltan una moralina sobre los límites temporales del amor y el matrimonio: por lo visto, ambos tienen una edad límite para alistarse, como el Ejército o las oposiciones a bombero.

 El reparto al completo nos saluda
Mi entrada y el resumen de la obra

Como si de una película de Paco Martínez Soria se tratara, la ópera nos dice que es peligroso casarse a los 70 y ahí está el pobre Don Pasquale, cantado por un bajo buffo, engañado y vilipendiado por todos. Michele Pertusi lo interpretó con mucha gracia y, vocalmente, fue de menos a más. Como su fingida esposa, que es en realidad Norina, la soprano Nadine Sierra, a la que ya vimos aquí, estuvo fantástica: bonita voz, buenos agudos, graves potentes y muy graciosa en toda su interpretación. Y además la puesta en escena explotó, no sólo su vis cómica, sino también todo su atractivo físico. También estuvo muy divertido Florian Sempey, el barítono francés que encarnaba al doctor, con una voz muy potente y bien adaptada al personaje: le van bien estos papeles de pícaro e intrigante. Pero a quien yo tenía ganas de oír era a Lawrence Brownlee, uno de los mejores tenores ligeros del mundo: su técnica belcantista es impecable, su voz es prístina y clara y sus ascensos al agudo, suaves. Además, su canto es muy elegante y su encarnación del joven Ernesto estuvo bien aunque la puesta en escena no le favorecía. A nivel dramático, su papel quedó reducido al de un niñato tonto con gorra beisbolera. El notario estuvo bien en su parte y el coro fantástico, como siempre.

La función va a empezar
Los palcos centrales

La dirección corrió a cargo de Evelino Pidò. La orquesta sonó muy bien ensamblada y rica en matices, como corresponde a los profesionales del foso. El maestro dirigió con mucho brío pero, a veces, la orquesta sonaba demasiado fuerte, llegando al punto de solapar a los cantantes. Aún así fue muy aplaudido.

Imagen del patio de butacas

La puesta en escena es de las llamadas modernas, es decir, ropa y mobiliario actual, y podéis ver las imágenes aquí. Chocaba un poco ver una escenografía así en un teatro clásico como el palacio Garnier, pero, al menos, la historia se entendía. Además, después de haber visto el sinsentido que Warlikowsky creó para Don Carlos, he aumentado mi nivel de tolerancia a las puestas en escena modernas. Un escenario giratorio nos enseñaba la vetusta vivienda de Don Pasquale hasta que Sofronia la hace cambiar por una decoración minimalista. El Maserati que aparece en el garaje me ha enamorado y ojalá lo tuviera en mi plaza de parking disponible para darme una vuelta. La dramaturgia, por el contrario, estuvo muy bien, destacando la actuación de Norina, la más variada y rica en matices de todas.

El coro y los actores

También me gustaría destacar que, como espectadora, estuve comodísima, no sólo porque estaba sentada en una confortable butaca de la cuarta fila, sino porque no hubo toses ni ruidos varios entre el público. Lo que sí hubo fueron grandes ovaciones a todos los que hicieron posible esta función. Como decía al principio, me apetecía escuchar a estos cantantes (aunque, a ratos, no los oía con el volumen de la orquesta) pero mi interés por esta ópera de Donizetti es reducido aunque hay que reconocer que tiene momentos preciosos como éste. Es lo bueno del bel canto: siempre suena bien.

 Los protagonistas
El reparto y el director

domingo, 1 de julio de 2018

Mayo del 68 francés II: el 1 de mayo y la huelga en la que se pararon hasta los relojes

Si ya vimos aquí que el mayo del 68 parisino no fue en origen ni parisino ni de mayo, sí teníamos bastante claro que la chispa que incendió Francia prendió entre los estudiantes universitarios. Sin embargo, los acontecimientos se desbordaron y el descontento social y político estalló afectando a todos los órdenes de la sociedad.

A finales de los años 60, empezaron a notarse los primeros efectos de una incipiente recesión económica como la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del desempleo (más de 500.000 personas en enero de 1968). La firma del Tratado de Roma, que debía entrar en vigor en julio de 1968, con la consiguiente apertura de los mercados y la modernización de la economía, provocaron un fuerte rechazo entre amplios sectores de la sociedad. La bajada de salarios causó las primeras huelgas en los años 66 y 67 pero, como buena parte de ellas tuvieron lugar en las provincias más industriales del norte, no alcanzaron gran repercusión mediática en un país tan centralizado como Francia. Algunas reformas sociales fueron muy mal acogidas por los trabajadores y en los barrios y ciudades obreros empezó a gestarse el caldo de cultivo de las futuras revueltas. Uno de esos municipios, especialmente afectado por el paro juvenil, fue Nanterre, donde comenzaron las protestas estudiantiles.



Pero hubo un importante punto de inflexión.  El 1 de mayo del 68 tuvo lugar la primera manifestación del Día del Trabajador autorizada en la Vª República, convocada por el Partido Comunista Francés  y el sindicato CGT. Sin proponerlo, aquélla fue la primera de una serie de movilizaciones y paros laborales que sacudirían Francia durante todo el mes.

El desalojo de la Sorbona por parte de la policía y la violencia ejercida sobre los estudiantes en los siguientes días desataron una ola de apoyo social que se vio respaldada por los sindicatos después de la Noche de las Barricadas. El secretario general de la CGT declaró "esto no se puede tolerar" y convocó una huelga general para el día 13. Hubo un entendimiento espontáneo entre los estudiantes y los trabajadores pero cada colectivo se mantuvo en su lugar, sin interferir en el otro, de manera que los primeros ocupaban sus facultades y los segundos, sus fábricas. Los representantes de alumnos mantenían reuniones con los portavoces de los obreros y viceversa: se ponían al tanto de sus reivindicaciones, tomaban conciencia de la situación de los diferentes entornos y proponían soluciones políticas y sociales.



Los obreros de las fábricas eran gente que no se amilanaba fácilmente, no sólo porque sus trabajos fueran duros físicamente, sino también porque entre los de mediana edad había muchos que habían participado en la Resistencia a la ocupación nazi. Especialmente reseñable fue la guerrera actitud de los miles de empleados de la empresa Renault: primero, los trabajadores de la fábrica de Cléons en Normandía ocuparon su centro de trabajo y, a continuación, los empleados de Boulogne-Billancourt ocuparon su enorme sede de más de 98 hectáreas. La decisión fue tomada en ese mismo lugar el 16 de mayo por una asamblea de más de 25.000 trabajadores. La huelga duró 34 días en los que, además de protestar contra el Gobierno, se presionó para forzar la negociación de los salarios, la reducción de la jornada laboral (en ese momento de 48 horas semanales) y la jubilación a los 60 años. También se pretendía la equiparación de los trabajadores nacionales e inmigrantes ya que éstos recibían un trato diferente, encadenando contratos temporales más allá de la legalidad. También se sumó a la huelga el gran competidor de Renault, Citroën, cuyos obreros ocuparon la fábrica parisina del barrio de Javel. Hubo importantes huelgas en Sud Aviation, situada en Nantes, en los sectores del carbón, el transporte, el gas, la electricidad, los medios de comunicación, la administración pública...


Durante las siguientes semanas, hubo entre 7 y 10 millones de huelguistas en todo el país. El día 13 se paraliza Francia por completo y se producen en París dos marchas multitudinarias: una de trabajadores que se concentra en la place de la République y que alcanza Denfert Rochereau (más de un millón de asistentes) y otra de estudiantes que parte de la Gare de l'Est.



Muchas vías importantes del país fueron cortadas y los suministros sólo llegaban a algunas ciudades con autorización de los Comités de Huelga, con precios fijados por éstos y sólo a algunas tiendas autorizadas en una especie de poder paralelo al Estado. Semejante situación, que no se veía desde la Guerra, provocó que el Gobierno de Pompidou abriera unas negociaciones el 25 de mayo a tres bandas entre empresarios, sindicatos y Gobierno. Dos días después se llegó a los Acuerdos de Grenelle, que calmaron moderadamente el ambiente social pero no el político.

viernes, 29 de junio de 2018

Mayo del 68 francés I: 22 de marzo en Nanterre

Ni mayo ni París; los acontecimientos ocurridos en la primavera francesa del 68 empezaron en marzo y en Nanterre, capital del departamento Altos del Sena, concretamente en su universidad que, en ese momento, era una sede de la Sorbona de París. Como casi todos los hechos muy trascendentes, la primavera francesa empezó por un motivo bastante rutinario: unos estudiantes fueron detenidos por protestar contra la guerra de Vietnam (asunto que coleaba desde que en 1946 Francia y el Viet Mihn entraron en guerra). Como se puede ver nada de particular ya que arrestos de estudiantes por este motivo, y por otros, se daban en todos los países europeos y en Estados Unidos.

El paso siguiente fue que 142 compañeros de estudios de los jóvenes detenidos se amotinaron en un edificio del campus de Nanterre para protestar por este hecho. Esta primera movilización también incluyó protestas contra la propia universidad, demasiado rígida con sus estudiantes. En un documental de la televisión hablaron de la imposibilidad de los chicos de entrar en las residencias de las chicas y viceversa. Chicos y chicas sólo podían juntarse en clase, en los salones de actos y en la cantina. Tanta insistencia hubo en este punto que pareciera que hubiera estallado semejante conflicto por un calentón de unos chavales. Obviamente no fue así. Detrás había toda una retórica marxista de lucha de clases, el descontento vital de la generación del baby-boom, nacida después de la Segunda Guerra Mundial, y la sensación de que el mundo iba a ser el mismo que el que habían vivido sus padres y los dos grandes baños de sangre del siglo XX no habían servido para nada.

Como detalle, hay que decir que Nanterre y alrededores, de donde provenían los estudiantes de dicho campus, son ciudades limítrofes a París habitadas mayoritariamente por votantes de izquierda, una especie de cinturón rojo de la capital. Muchos de los alumnos matriculados en ese centro eran hijos de trabajadores y de pequeños comerciantes de los municipios de alrededor. Había entre ellos una gran indignación por el trato recibido por parte de la elitista universidad así como por la deteriorada calidad formativa. Es un hecho que, después de la Guerra, vio la luz la generación más numerosa de la historia de Francia y la primera en la que accedían a los estudios superiores chicos y chicas (la primera vez en la historia en que las mujeres llegaban masivamente a las facultades y no de forma anecdótica) procedentes de todos los estratos sociales. La acartonada y vetusta universidad no estaba preparada para acoger tantos estudiantes ni tan variados: la homogeneidad social y el elitismo habían desaparecido entre los jóvenes pero no en las instituciones. Además, los medios económicos y prácticos eran insuficientes para atender las demandas de tantos matriculados y la masificación dificultaba impartir una enseñanza de calidad.

Edificio de la Universidad de Nanterre

Todos estos elementos ya habían provocado protestas en años anteriores pero eclosionaron a partir de las detenciones del 22 de marzo. Tanto protestaron aquellos jóvenes que el rector se cansó y decidió cerrar la Universidad de Nanterre sine die. Ante semejante despropósito, los estudiantes de la sede central de la Sorbona comenzaron una huelga indefinida y una serie de manifestaciones que acabaron en enfrentamientos con la policía. En un próximo artículo, hablaré de las controvertidas movilizaciones obreras del 1 de mayo que calentaron el ambiente y al Gobierno de entonces. Dos días después, el 3 de mayo, la tensión social era ya insoportable y un grupo de 400 estudiantes decidió ocupar la Universidad de manera, en principio, pacífica. Un grupo de extrema derecha llamado Occidente decidió marchar sobre la Sorbona y, ante el peligro de confrontación, el rector pidió la intervención de las fuerzas del orden público quienes entraron en el emblemático edificio de la Sorbona para desalojarla en una acción sin precedentes.

Ni que decir tiene que ese acto de invasión de la policía fue violentamente contestado por los estudiantes en los días sucesivos con enfrentamientos con la policía, calles cortadas y diversos actos de protesta que culminaron la noche del 10 al 11 del mismo mes con la llamada noche de las barricadas en que hubo más de 1000 heridos entre manifestantes y policías. A diferencia de los alumnos de Nanterre, los estudiantes del centro de París eran de familias burguesas pero también se veían afectados por la masificación y el deterioro de la enseñanza superior. Las cargas de la policía no sentaron nada bien entre los movimientos sociales, como los sindicatos, que nada tenían que ver con los universitarios ni con sus demandas pero que también andaban muy descontentos con la actuación del gobierno. La CGT, el sindicato con mayor número de afiliados de Francia, hizo un llamamiento a unirse a las protestas estudiantiles y convocó una huelga general para el día 13, uno de los días claves para entender este fenómeno.

Universidad de Nanterre

miércoles, 27 de junio de 2018

Edouard Philippe: el hombre de moda

Llegó de una manera discreta a Matignon, ensombrecido por la sorpresa mayúscula que supuso la victoria de Macron en las elecciones presidenciales y de su recién creado partido en las legislativas. Apareció en escena criticado por todos, especialmente por su antiguo partido, Los Republicanos. Se le calificó como un político frío, gris y sin personalidad pero ahora supera en popularidad al Presidente (54% frente al 49%). Pero las circunstancias lo han convertido en el hombre del momento: la dura huelga de los ferroviarios, la crisis de Notre-Dame-des-Landes o el referéndum por la independencia de Nueva Caledonia.



El hartazgo de los usuarios por la larguísima huelga de SNCF, que consideran injusta, y la salida más o menos airosa al conflicto de NDDL, que llevaba décadas enquistado, le han hecho ganarse el respeto de los ciudadanos. Además su estilo comedido y moderado, sin dar grandes voces ni titulares demagógicos, es del agrado de muchos franceses quienes estaban cansados de los altisonantes comentarios y el autoritarismo de Manuel Valls y de los altercados entre los diputados del Partido Socialista que boicoteaban a su propio gobierno. Parece que Philippe ha decidido hacer de la discreción su seña de identidad, pero no una mesura surgida de la indolencia y del dejar pasar el tiempo al estilo rajoyano sino basada en el trabajo diario y silencioso. De hecho, es Macron el que acapara las críticas por sus salidas de tono y sus declaraciones extemporáneas, lo cual hace que aún se aprecie más la contención del primer ministro. Para que la falta de titulares no dé la impresión de que el gobierno no hace nada, en las últimas semanas, tanto el presidente del gobierno como sus ministros están apareciendo en los medios de comunicación de forma más frecuente.



Aún tomando decisiones importantes, algunas más acertadas que otras, la política es una fuente inagotable de conflictos. La crisis del barco de rescate marítimo Aquarius que ha reabierto la polémica sobre la nueva ley de inmigración, cerrada en falso hace unas semanas, junto con la reforma del impuesto de la solidaridad (el impuesto a los grandes patrimonios) y la reforma del código laboral siguen disgustando a amplias capas de la población, sobre todo, las más humildes. Si bien es cierto que el viento sopla a favor de este gobierno ya que la creación de empleo va en aumento y las inversiones en ecología, formación de adultos y programas sociales de inserción laboral pueden empezar a dar sus frutos a partir del año que viene. Como ya vimos aquí, las grandes inversiones deben servir para colocar a Francia en la cabeza de Europa a nivel económico y de empleabilidad. Esto es un ejemplo de hacer política de cara al futuro a medio plazo y por el bien del país y no de intereses partidistas o buscando los beneficios en una legislatura sólo para ser reelegido. Ciertamente, fue Macron el que inició este movimiento y esta nueva forma de hacer política que le ha superado y que puede llegar, incluso, a ensombrecerle.

martes, 26 de junio de 2018

Mayo del 68 : 50 años de las revueltas que hicieron temblar Francia

Al hilo de mi visita a la exposición que la Biblioteca Nacional ha organizado sobre mayo del 68, lamento muchísimo no haber tenido suficiente tiempo para preparar unos cuantos artículos sobre el tema en cuestión (sí, artículos, en plural). El paso del tiempo ha dejado estos acontecimientos envueltos en humo de manera que los propios franceses no saben muy bien cuáles fueron las causas, cómo se desarrollaron los acontecimientos ni qué consecuencias tuvieron. He preguntado a varios franceses de diferentes edades y distintos orígenes territoriales y sociales y nadie sabe explicarme muy bien qué pasó. Incluso la información que ofrecen los medios de comunicación me parece deslavazada y superficial. En estos próximos días, aunque sea un poco tarde, intentaremos desentrañar esta intrincada madeja de hechos y circunstancias para ver si podemos sacar algo en claro de unas revueltas que convulsionaron Francia. 

Cartel de la exposición Iconos de Mayo del 68

lunes, 25 de junio de 2018

Día de la Música: la noche más larga

Un año más, se celebró entre grandes medidas de seguridad, la Fiesta de la Música. Coincidiendo con el solsticio de verano, todo París se llenó de actuaciones en directo, incluso en los lugares más insospechados. Muchos espacios públicos organizan actuaciones en directo y los bares, restaurantes y espacios de ocio echan el resto para atraer visitantes. Cualquiera que sea vuestro estilo de música preferido lo podréis encontrar.  


Comencé la noche en el Petit Palais que celebró la inauguración de la exposición Los Impresionistas en Londres con un acto privado llamado Swinging London. Gracias a la invitación, pude entrar sin hacer cola a la nueva exposición, a la colección permanente y varias actividades relacionadas con Londres y la cultura British, incluido un bar en el que servían Pimm's, el conocido aperitivo a base de ginebra y frutas. El plato fuerte fue un concierto de los Public Service Broadcasting, grupo indie de música electrónica. 


Imágenes del concierto

Pensaba darme un paseo hasta casa pero, justo enfrente, vi una enorme pantalla retransmitiendo en directo la rave que tenía lugar en el patio del Palacio del Elíseo. El señor presidente (a ver quién se atreve ahora a llamarle Manu) decidió abrir el patio de armas para organizar una fiesta con varios DJ's. Después de pasar varios controles de seguridad, conseguí acceder al espacio, abierto por primera vez al público en un día tan importante. ¡Qué suerte la mía! Estando yo allí, apareció el presidente acompañado de su esposa. Los vi de lejos pero, por lo que circula por internet, la Primera Dama se lo pasó en grande


Detalles de la rave presidencial y su preciosa iluminación

Los datos de la fiesta son tan alucinantes como los espectáculos en sí: miles  de espectáculos por toda la ciudad, cientos de miles de espectadores y más de 5.000 policías desplegados, además de los militares de la operación Sentinelle. Lo único que se reduce cada año es la fiesta en sí. En esta ocasión, en lugar de estar en la calle hasta las 2:00, los actos acababan a las 0:30, hora a la qu todos tuvimos que volver a casa como Cenicientos urbanos... hasta el año que viene.

martes, 19 de junio de 2018

La Cerise

Antes de empezar con esta entrada, me gustaría pediros disculpas por el retraso en publicar. Durante este último mes, he tenido muchísimo trabajo: no era raro que llegase a casa a las 8 de la tarde con el tiempo justo de cenar, ocuparme de la casa e ir a dormir para, al día siguiente, volver a estar todo el día trabajando. Además una serie de cambios en mi vida me han tenido ocupada y ahora me toca retomar mi vida normal.

Para ello, nada mejor que salir a desayunar con Ilaria, mi amiga italiana de nacimiento pero brasileña de corazón. De casualidad, paseando por la rue Montorgueil, encontramos un centro social llamado La Cerise, un espacio multifuncional donde se ayuda a las personas sin hogar, se dan cursos de formación de todo tipo, se hacen intercambios culturales y de idiomas y se pueden emplear los espacios para reuniones y actividades.

Además, tienen una cafetería muy moderna y acogedora en la planta baja y una pequeña terraza regentadas por la señora Alix, una antigua periodista que recibe a los clientes con los brazos abiertos y una perenne sonrisa. Nada más entrar, nos pidió disculpas porque no le quedaban croissants y nos preguntó si alguna vez los habíamos probado. Al responder que no, se llevó las manos a la cabeza y nos dijo que ella servía los mejores croissants de París, así que agarró el bolso y se fue a comprarlos. Así pudimos degustar los famosos croissants además del pan de semillas con mantequilla y mermelada, el zumo y el café. Como Alix es una señora tan simpática y culta, nos estuvo preguntando si todo era a nuestro gusto y nos contó algunas historias sobre el barrio y la asociación muy interesantes.


 Patio
 La entrada
 Pan de semillas con mermelada de frambuesa y mantequilla
 Zumo de manzana, café con leche y el que dicen que es el mejor croissant de París
Imágenes del techo

jueves, 17 de mayo de 2018

Caracteres de Asia

Hasta el próximo 28 de mayo se puede visitar en el Museo Guimet una breve pero interesante exposición llamada Caracteres de Asia y que expone algunas de las mejores piezas del fondo bibliográfico del centro. Situada en la rotonda de la biblioteca del museo, hay una breve explicación acerca de las diferentes lenguas y formas de escribir asiáticas y de los objetos mismos con los que se escribe y sobre los que se escribe. En este último punto, destaca la importancia de los materiales empleados y expuestos aquí. Es cierto que los chinos inventaron el papel de arroz pero había muchas superficies en las que poder escribir. Además de las distintas clases de papel, el cuero y la tela, me ha llamado la atención el empleo como medio de escritura de hojas de palma llamadas ôles, cortadas en láminas alargadas y que se apilan y cosen formando una especie de persianas, normalmente envueltas en dos cortezas de árbol. Estas ôles también pueden realizarse con retales de los hábitos de los propios monjes budistas. Para escribir, los pueblos de extremo oriente empleaban tinta vegetal y mineral; especialmente llamativo es el uso de tinta de oro que queda preciosa para escribir sobre superficies oscuras.

Si importante es el aspecto material, no lo es menos el estético. Los diferentes modos de escribir, las diferentes tipografías así como la ornamentación de los escritos marcan una determinada intención para acompañar el contenido de la obra. En algunas lenguas, como el árabe, la caligrafía tiene incluso carácter sagrado. Estos elementos tan especiales convierten la escritura en todo un arte y algunas de las piezas aquí expuestas son un maravilloso ejemplo de esto.


 Sutra del Loto de la Buena Ley. Manuscrito en tinta de oro sobre papel en siete fascículos recubiertos de seda brocada
 Sutra del Corazón, manuscrito en tinta de oro sobre papel negro. Proviene de Tíbet

 Comentarios de Tipitaka, obra budista procedente de Birmania. Ôles lacadas en oro, rojo y negro y manuscritas en una tipografía llamada "de granos de tamarindo"

Manuscrito chino escrito en lengua haxi sobre papel plegado 
 
Manuscrito árabe
 
 Los Versículos de la Verdad, obra búdica birmana escrita y lacada sobre ôles
 Interior de una obra escrita sobre ôles

domingo, 13 de mayo de 2018

Daimyo, señores de la guerra en Japón

Justo hoy acaba la maravillosa exposición dedicada a los antiguos Daimyo, los señores feudales japoneses, entre el Museo Guimet y el Palais de Tokyo. Para ilustrar esta figura histórica, la exposición concentra 33 armaduras provenientes de diferentes colecciones públicas y privadas francesas así como otros objetos militares: espadas, cascos, abanicos o arcos.

Para los que nos gusta la cultura japonesa, esta exposición es una delicia, a pesar de la incomodidad que supone visitarla. El recorrido empieza en un edificio cercano al Guimet y continúa dentro del museo en una sala de difícil acceso. Como tercera etapa, hay que bajar unos metros por la avenida Wilson hasta entrar al Palais de Tokyo donde se expone la colección de armaduras del artista Georges Henry Longly, quien además ha preparado la presentación de la misma. Por supuesto, además de hacer más paradas que un autobús de línea, hay que pagar dos entradas.

Aparte de esta cuestión práctica, las explicaciones no eran ninguna maravilla  Entiendo que no se pueden elaborar fichas técnicas muy largas para no marear al visitante pero algunas hacían mucho hincapié en aspectos técnicos e históricos poco comprensibles para el espectador pero no incidían en la parte más llamativa de la decoración, en especial, de los espectaculares cascos de las armaduras.

Os dejo con las imágenes.

Armadura en tonos azules con casco con decoración de cuernos de ciervo y máscara con bigote realizado en pelo de oso
Armadura que perteneció a Kato Sado. El casco lleva una cabeza de dragón y unas ramas de planta y las mangas se pueden convertir en escritorio.
Impresonante armadura con casco formado por plumas de pavo real, pelo de yak, un crisantemo imperial sobre la frente, coraza de cuero brocado y acompañada de un estandarte shinto.
Armadura de la familia Achisuka con casco de 62 láminas con una representación de Shoki, personaje legendario que espantaba los malos espíritus.
Armadura de Arima Noriyori, Daimyo de Obama. El casco está realizado con 62 láminas y se decora con dos cuernos estilizados
Armadura de estilo medieval con estructura de láminas y cuero impreso. Las mangas son copia exacta de las de la armadura del santuario de Kasuga-jinja en Nara.
Armadura con de seda bordada sobre malla de metal, adorno metálico en forma de tridente en el casco y máscara con decoración en relieve de ciruelos en flor
 Armadura con seda azul y naranja y casco con adorno de libélula
 Armadura de la familia Sagara con seda, madera lacada y casco en forma de cola de pez
Armadura de la familia Koido con máscara y casco en forma de amuleto shinto


Katanas
Abanicos rígidos a modo de estandartes
Manguitos de arquero
Casco en forma de tocado de la Corte
Casco con patas de cangrejo, pelo de oso y aletas
Casco que simula alas de libélula