martes, 10 de febrero de 2015

La danza de los leones

Ayer día 9 de febrero se produjo, en la place d'Italie, el inicio de las fiestas por el Nuevo Año Chino con la presencia de Jérôme Coumet, alcalde del distrito XIII. Fue un maravilloso espectáculo de música y baile lleno de simbolismo. Al ritmo de los platillos, el gong y los bombos, cinco leones bailaron mezclándose con el público asistente y con varias personalidades de la comunidad asiática del barrio.

 
Enseña del Año Nuevo
Las cabezas de los leones

Tocando los instrumentos

Imágenes del baile de los leones
Miembros de la comunidad asiática con los leones y con el Buda Sonriente, ese personajillo tan raro del centro que se dedica a achuchar a los leones con su abanico

El único occidental de la foto es el alcalde del distrito XIII





domingo, 8 de febrero de 2015

El Año Nuevo chino

La comunidad asiática en París, unas 35.000 personas, ya está preparando la llegada del Año Nuevo que entrará el 19 de febrero a las 7:48 de la mañana hora de Pekín, pero los actos ya han comenzado. Durante tres semanas, del 4 al 27 de febrero, va a haber todo tipo de actividades como exposiciones, conciertos y conferencias.

Aunque la mayor concentración de asiáticos de París residen en el distrito XIII y éste será el barrio epicentro de la fiesta, también habrá desfiles y eventos en el Marais, en Belleville, en la Bois de Boulogne, en la plaza Léon Blum y en la localidad de Noisy-le-Grand. En todos estos sitios ya han comenzado los preparativos para los desfiles del Año Nuevo.

Cartel anunciador de las fiestas del distrito XIII

De momento, en la alcaldía del distrito XIII, he podido visitar dos exposiciones fotográficas. La primera de la fotógrafa Florence Notté llamada Impresiones de Yunnan que muestra el contraste entre tradición y modernidad en esa provincia china. 


Fotografías de Yunnan

La otra exposición que se podía visitar se llama De de Gaulle a Fan Bingbing y recoge una colección de retratos realizados por el Studio Harcourt de diferentes personalidades chinas con el mismo estilo sobrio con el que retrataron al general de Gaulle. 


Retratos del Studio Harcourt

Ambas exposiciones finalizan el día 13 de febrero. Aprovechando que estaba dentro de la alcaldía, me llamó la atención que los ascensores al ser transparentes, dejan ver el hueco y las paredes del mismo estan pintadas con grafitti. Son chulísimas. Y crean un divertido contraste con la arquitectura clásica del edificio.

 Una de las paredes del hueco del ascensor

Bóveda del salón de actos


sábado, 7 de febrero de 2015

La Libertad y los cisnes

Siguiendo el curso del Sena desde el centro de París hacia el oeste, entre los distritos XV y XVI, encontramos una extraña isla artificial en mitad del río. Construida en 1.827 para proteger el puerto de la Grenelle, sólo mide 850 metros de largo y menos de 11 de ancho y sobre ella cruzan tres puentes. Se llama Isla de los Cisnes y, a pesar de su pequeño tamaño siempre está llena de gente que pasea, que hace ejercicio o que utiliza con sus hijos la zona de juegos. Y, por supuesto, para contemplar los dos monumentos que se encuentran aquí, uno en cada extremo de la isla.

 Vista de la Isla de los Cisnes y la Torre Eiffel

Puente de Bir-Hakeim

El puente Bir-Hakeim se llamaba antes Viaducto de Passy

En la parte sur, la réplica de la Estatua de la Libertad de Nueva York. Esta copia de pequeño tamaño fue regalada por los parisinos residentes en Nueva York el 4 de julio de 1.889 para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa. Aunque en origen, miraba hacia la Torre Eiffel se modificó para mirar hacia América en 1.937. Al estar situada tan cerca del límite de la isla, no resulta fácil hacerle fotos.

La pequeña Estatua de la Libertad

En la parte norte, una estatua ecuestre muy original: la enésima reinterpretación de Juana de Arco, la santa patrona de Francia. En esta ocasión, la llamada Francia renaciente causó polémica porque dejó a un lado la imagen virginal y sacra y se centró en el aspecto más militar de la vida de la santa doncella. Apuntando con su espada al enemigo, con la espalda contorsionada hacia atrás y el caballo al galope, la escultura rompe por completo la imagen típica de una estuatua ecuestre formal, solemne y rígida. Ésta es puro dinamismo y energía. Se trata de otro regalo realizado, esta vez, por la comunidad danesa residente en París a la ciudad. El creador fue el también danés Holger Wendekinch quien realizó una obra demasiado moderna para la época, tal vez.

La Doncella guiando al pueblo

viernes, 6 de febrero de 2015

Museo de Arte Moderno

Uno de lo museos que me quedaban por visitar era el Museo de Arte Moderno de la Villa de París. Situado en el ala este del Palacio de Tokio, construido para la exposición internacional de 1937, el museo fue inaugurado en 1961. Sus colecciones, que cuentan con más de ocho mil obras, ilustran diferentes corrientes, movimientos y artistas destacados del siglo XX además de exposiciones monográficas y temáticas de las principales tendencias del arte de hoy. Aquí pude ver la exposición de Sonia Delaunay llamada Los Colores de la Abstracción que finalizará el 22 de febrero y la exposición temporal itinerante Flux del artista canadiense David Altmejd y que finalizó el 1 de febrero.

Ya hablé de la existencia de la muestra de Sonia Delaunay cuando comenté la dedicada a su marido Robert en el Centro Pompidou. Reconozco que no sabía demasiado de esta artista de origen ucraniano pero antes de entar en las salas de exposición pude leer algo sobre su biografía. Además de pintora y dibujante, Delaunay también era diseñadora de muebles, tejidos y ropa. En 1.914, al estallar la Primera Guerra Mundial, ella y su familia se refugiaron en Madrid donde abrieron una tienda de decoración llamada Casa Sonia situada en la calle Columela. En los años 20 continuó su trabajo como diseñadora de moda y abrió, esta vez en París, una tienda de tejidos pintados a mano inspirados en su propia obra pictórica y en las vanguardias del momento. También se encargó de la escenografía y vestuario de óperas y obras de teatro. En el plano pictórico, se vio influida por el cubismo, el fauvismo, el postimpresionismo y la abstracción, participando en nuevas tendencias, como tantos de sus contemporáneos, y en varios salones de arte, ferias y exposiciones temporales. En 1.964 realizó una importante donación de sus obras al museo que ahora acoge esta muestra. En agradecimiento, dichas piezas se expusieron en el Louvre de manera que Sonia Delaunay se convirtió en la primera mujer viva que veía sus obras expuestas en este museo. Desgraciadamente, no se podían hacer fotos dentro de esta monografía así que me tengo que conformar con mostraros el cuadro de la entrada y la reproducción de algunos tejidos. Esta muestra se trasladará después a la Tate Modern de Londres, por si os interesa a los que vivís en la isla.

Exposición de Sonia Delaunay

Una vez completada la visita a la muestra Los Colores de la Abstracción, que se sitúa en la planta baja, subí al entresuelo donde hay un espacio muy particular. Se trata de la sala Dufy, en la que se encuentra el enorme mural El Hada de la Electricidad y que Raoul Dufy pintó para la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de 1.937. En él, se narra la historia de la electricidad desde la antigua Grecia hasta ese momento.

Sala Dufy

A continuación, en el piso superior pude contemplar las obras de David Altmejd, la mayoría realizadas en materiales sintéticos como plexiglas, gel epoxy, poliuretano... y alguno natural como resinas, cáscaras de coco, madera, granos de café... Todas ellas componían la primera retrospectiva de este artista en suelo francés que también podrá verse próximamente en Luxemburgo y Montreal.




Imágenes de la exposición de David Altmejd

Para finalizar, en la planta sótano se halla expuesta la colección permanente. Obras de Picasso, Picabia, Valadon, Matisse, Giacometti, Léger, Modigliani, Braque... y tantos otros se exponen aquí. Como nota curiosa os diré que este museo sufrió un robo la noche del 19 al 20 de mayo de 2.010. Un hombre enmascarado entró en el museo rompiendo una ventana y se llevó cinco cuadros valorados en más de 100 millones de euros: La paloma con guisantes de Pablo Picasso, La Pastoral de Henri Matisse, El olivo cerca del estanque de Georges Braque, Naturaleza muerta con candelabros de Fernand Léger y La mujer del abanico de Amedeo Modigliani. Los sistemas de seguridad fallaron o fueron manipulados y el ladrón se llevó las pinturas dejando los marcos. Nadie se enteró hasta que el personal del museo comenzó su jornada laboral la mañana siguiente. Este robo generó un gran debate sobre la seguridad en los museos. Lástima que no generó la eficacia de la policía al perseguir al ladrón o ladrones. Desde entonces, los cuadros no han aparecido y no hay detenidos así que el caso tiene pinta de convertirse en un crimen sin resolver. En cualquier caso, merece la pena visitar este museo.



Imágenes de la colección permanente

Sala Matisse

jueves, 5 de febrero de 2015

Museo Carnavalet

Otra de las cuentas pendientes que tengo con vosotros, es la crónica del Museo Carnavalet. Situado en el Marais, este museo está dedicado a la Historia de París desde la Edad Media hasta nuestros días. El nombre de este edificio, uno de los pocos edificios renacentistas que se conservan en el barrio, tiene una historia curiosa y es que Carnavalet es una deformación del nombre de una de sus propietarias, madame Kernevenoy. En 1.866, fue comprado por la ciudad de París con el fin de transformarlo en un museo consagrado a la historia de la capital.

Una vez dentro, en la planta baja, podemos admirar varias maquetas de cómo eran algunos barrios en el Medievo y el Renacimiento. Además las paredes están decoradas con todo tipo de objetos rescatados de lugares públicos y privados de la ciudad, por ejemplo, vidrieras de varias iglesias, herramientas de trabajo, vajillas, relojes y hasta una fuente. A continuación, podemos ver una importante colección de cuadros y otros objetos cuyo tema principal es la ciudad de París: sus lugares, sus fiestas, sus habitantes... Para pasar al segundo piso en el que se encuentran las salas dedicadas a los diferentes períodos de la Historia de Francia desde la Revolución hasta ahora. Nuevamente, se muestran objetos relacionados con la ciudad, sobre todo pinturas, y con los acontecimientos celebrados en ella como las Exposiciones Universales y los Juegos Olímpicos. Por supuesto, también hay lugar para las desgracias como los años del Terror, el incendio de París por arte de los prusianos durante la Guerra Franco-Prusiana o las dos Guerras Mundiales.

Uno de los aspectos que más me llamó la atención es que en este museo se encuentran varios decorados procedentes de edificios parisinos como la boutique del joyero Georges Fouquet, una sala privada del restaurante Café de Paris, el salón de baile del hotel de Wendel o las habitaciones de personajes famosos como Marcel Proust. Es importante conservar los edificios, negocios y objetos singulares de una ciudad aunque éstos cierren o pierdan su utilidad. En lugar de destrozar, tirar o derribar, aquí en París se han podido salvar muchas piezas de lugares públicos y privados y disfrutar de su belleza o su importancia estética. En muchas ocasiones, estas obras han sido entregadas al museo por sus propietarios o por donantes particulares.

Para finalizar, también pude contemplar una exposición de fotografías de París del artista Michael Kenna, todas ellas en blanco y negro, que acabó el domingo 1 de febrero, desgraciadamente.



 Patio interior del Hôtel Carnavalet

Vidrieras recuperadas de iglesias

 
Maqueta de un barrio de París

 Plafones chinos lacados

 Cuadro de Picasso

Vajilla con imágenes de lugares emblemáticos de París

Salón dedicado al Segundo Imperio con la cuna que el ayuntamiento de París regaló al hijo de Napoleón I en el centro

 Detalle del suelo de mosaico de la joyería Fouquet de estilo art-deco

 Placas esmaltadas con imágenes de la Bois de Boulogne
 Jarrón conmemorativo de los Juegos Olímpicos de 1.924 celebrados en París
 Cartel de la exposición

Fotografías de Michael Kenna

lunes, 2 de febrero de 2015

El resplandor de las sombras

Este domingo día 1 de febrero finalizaba la exposición L'éclat des ombres que el Museo Quai Branly dedicaba al arte de las Islas Salomón. Este archipiélago fue descubierto en 1.568 por el navegante español Álvaro de Mendaña y recibió ese nombre porque el objetivo de la expedición era encontrar las tierras mitológicas en las que se encontraban las minas del rey Salomón. Al no encontrarse ninguna riqueza destacable, los europeos perdieron el interés por estas islas y no sería hasta el siglo XIX en que los ingleses comenzarían la colonización de las mismas buscando no sólo riquezas sino también mano de obra esclava.

En esta exposición, de nombre rimbombante, podemos apreciar el arte del pueblo melanesio anterior y posterior a la colonización. La mayoría de los objetos están realizados en madera teñida de negro o marrón oscuro y decorados con conchas, nácar y metales de color blanco, brillantes e irisados, que otorgan luz a esa oscuridad de la materia de base. Ese juego de contrastes entre el negro y los detalles blancos no queda sólo en el ámbito estético sino que es también un símbolo de relación entre el mundo real y el mundo de los espíritus. En estas islas, como en tantos pueblos, se rendía culto a los antepasados y muchas obras aquí expuestas marcan esa unión con las generaciones anteriores y con los espíritus de la naturaleza.


 Los españoles no encontraron oro pero en las islas Salomón hay pirita

 
  Cuenco ritual para funerales: dentro no se metía el cadáver del difunto, sino una mezcla de cuartos de cerdo y pasta de ñames que después se comían los vivos

 
 Tótem de los antepasados

Pero no sólo de espíritus vive el hombre. También se muestran interesantes aspectos prácticos de la vida cotidiana. Así veremos objetos relacionados con la guerra como armas y piraguas; con la pesca, como anzuelos y lanzas y con la vida social, como collares y peines. Me gustaría hacer especial mención a la fabricación de monedas: los habitantes de estas islas tenían un sistema monetario bastante complejo que servía para el intercambio comercial, para el pago de indemnizaciones, para la realización de negocios familiares tales como herencias y dotes y para el establecimientos de precios e impuestos. Muchas veces, con nuestros prejuicios, consideramos primitivos pueblos lejanos que están poco avanzados técnicamente como pueden ser los antiguos pueblos oceánicos. Pero nada más lejos de la realidad: la existencia de dinero ya muestra complejidad social y abstracción intelectual. Estas monedas engarzadas en cuerdas a modo de cinturones se siguen utilizando en algunos puntos de las islas al margen de la moneda oficial, el dólar salomonense. También me llamó la atención la influencia que la colonización británica y la evangelización han tenido en la realidad de las islas que han adoptado el cristianismo y las costumbres occidentales sin perder el estilo artístico tradicional.
Peines, abanico y en lo alto, una visera

 Mascarón de proa de una piragua
 
Reproducción a escala de una piragua. Las originales alcanzaban 15 metros

 
Muestra de anzuelos de diferentes tamaños: uno de los pescados que se da en esas aguas es el bonito aunque es algo diferente al bonito del norte que conocemos en España


Las cuentas de estos cordeles son monedas fabricadas con resinas y conchas

 Cristo realizado en madera dentro de la estética melanesia


domingo, 1 de febrero de 2015

Una casita rosa

A Vic, ella sabe por qué 

En una casita rosa cerca de un bosque, ocurren cosas maravillosas. Cualquier plan sale bien: tomar la merienda, celebrar la Nochevieja, degustar una selección de pasteles... ¡Cuántos ratos felices he pasado aquí! Lo mejor es hablar. En esta casa no hay temas prohibidos: se habla de todo y de todos, en especial, de nosotros mismos. Saber que allí residen la amistad, el respeto y la comprensión supone un ancla en la más hermosa realidad. No nos engañemos, las grandes ciudades son duras: hay momentos en que nos sentimos como hormigas, insignificantes, perdidos, anulados como individuos... Y además resulta difícil hacer amigos y establecer vínculos personales. Por eso cuando se encuentran hay que cuidarlos, hay que amarlos, comprenderlos y enriquecerse con las experiencias compartidas. Desde aquí envío todo mi cariño y mi agradecimiento a los amantes de la casa rosa.