miércoles, 23 de diciembre de 2015

Los galácticos escaparates de Navidad I

Como dijo Andy Warhol: "Todos los grandes almacenes se convertirán en museos y todos los museos se convertirán en grandes almacenes". De hecho, cada vez que visito el Louvre me acuerdo de esta frase porque nunca sé dónde termina el centro comercial y empieza el museo y viceversa. Este año, las grandes galerías del Boulevard Haussmann se han rendido a Star Wars, el súper estreno de la temporada. Pero no sólo para la venta de juguetes y otros objetos relacionados con la saga galáctica sino también en su decoración navideña que parece venir del espacio.



Este año, el árbol que cuelga de la cúpula de las Galerías Lafayette no está del revés como el del año pasado







Los escaparates muestran seres robotizados, nubes y muchas estrellas

Y hablando de estrellas, yo ya vi la nueva entrega de Star Wars, antes de que se estrenara en el resto del mundo. Como seguidora de la saga que se conoce los diálogos de la primera trilogía (episodios IV, V y VI) de memoria, me sentí defraudada, engañada, estafada y todos los adjetivos que queráis añadir cuando vi la primera película de la nueva trilogía el año 1.999. No mejoró mi opinión con la segunda entrega pero remontó ligeramente en la tercera que ya no fue una soberana tontería a pesar de que el nivel seguía siendo muy bajo y había errores de bulto en la trama. Pues bien, este séptimo capítulo de la galaxia muy, muy lejana me ha dejado un sabor de boca mucho mejor. Cierto que mis expectativas no eran muy altas tratándose de una producción de Disney con dirección y dramaturgia de J.J. Abrams, también conocido como J.J. Lost. Afortunadamente, la película está bien; no está dirigida a niños lobotomizados como el episodio I y los personajes tienen gancho, lástima que algunos estén tan mal interpretados. En fin, las actuaciones siempre han sido el punto débil de estas superproducciones. Me dio ternura reencontrarme con viejos amigos como Luke, Leia y Han Solo y conocí otros que me gustaron más o menos. Los efectos especiales fueron espectaculares (además vi la película en 3D así que resultaron más impresionantes todavía), la historia tenía algunas lagunas y algunas situaciones bastante increíbles, algunos personajes carecen de interés o personalidad propia y el folletín familiar se complica tanto que haría las delicias de Freud. Pero me gustó. Me lo pasé bien y eso es mucho más de lo que puedo decir de las últimas tres películas. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Una noche en la ópera

Después de mucho esperar, he tenido la oportunidad de ver una ópera en París y ha sido en uno de sus teatros menos conocidos. Ni Bastilla ni Palais Garnier, el elegido fue el Teatro des Champs Elysées, situado en la avenida Montaigne, la vía con mayor concentración de tiendas de lujo de todo París, muy cerca de la torre Eiffel y a diez minutos del Grand Palais. Con una programación variada y de calidad, este teatro tiene una acústica excelente pero unas vistas horribles. Como me enteré tarde de la representación de la ópera Norma de Bellini, las únicas plazas que quedaban eran en lo que se conoce como gallinero y, encima, en un lateral.

La verdad es que me pasé toda la representación de pie, sentada en el brazo de la butaca, apoyada en la pared o en el canto del plegatín que me servia de asiento. Una incomodidad. A pesar de todos los esfuerzos, no vi más que un tercio del escenario, con suerte y estirando mucho el cuello. En el zócalo encima de la escena, se proyectaban los diálogos traducidos muy libremente al francés. De lo poco que vi de la escenografía, debo destacar el estilo minimalista, tonos grises y una pared móvil. Los romanos, vestidos con traje, corbata, abrigo de paño y pistola. Los galos, con abrigos raídos y vestidos azules. A muchos amantes de la ópera no les gustan este tipo de ambientaciones modernas pero yo no soy tan intransigente. Sí se pueden presentar las óperas de manera más contemporánea y vistosa siempre que con la puesta en escena no se altere la historia y se respete el trabajo de los cantantes que, en algunas funciones, se ven obligados a hacer acrobacias mientras cantan, dificultando la respiración y la ejecución. Por otro lado, a veces da pena ver representaciones clásicas con vestidos acartonados y pelucas apolilladas. Todo depende del buen gusto y los conocimientos operáticos del director artístico.

Respecto a la parte musical, la prima donna no defraudó. Maria Agresta, presentada en el programa de mano y en la publicidad como la mejor Norma de la actualidad, cantó perfectamente, emotiva pero serena, como exige el papel, uno de los más difíciles que puede enfrentar una soprano. A nivel interpretativo, no puedo juzgarla porque vi muy poco del escenario. Despertó los aplausos del público después del Casta Diva y se llevó una gran ovación al final. También estuvo fantástica Adalgisa, Sonia Ganassi, una mezzo con buenos agudos para encajar en el complejo papel de la aspirante a sacerdotisa. Lo mismo se puede decir del bajo que interpretó a Oroveso, uno de los más aplaudidos de la noche. No tan bien recibido fue el trabajo del tenor que interpretaba a Pollione, que se llevó algunos abucheos al final. No sé por qué exactamente ya que, a mi juicio, estuvo bien siendo reseñable su actuación en el dúo Va, crudele. Otro de los que saldó la noche con algunas protestas fue el director musical, merecidas claramente, ya que la orquesta ahogaba a ratos las voces de los solistas y hasta del coro. Además algunos de los arreglos fueron discutibles, como el cambio de forte a piano y viceversa en la citada cavatina Casta Diva o la coloratura del dúo Fino all'ore estreme  que resultó algo lenta.

A pesar de todo, grandes aplausos en general y buena parte del teatro puesto en pie. Por desgracia, algunos ya lo estuvimos durante toda la función.


 Hall de entrada 

Cúpula central de estilo art déco


 Imágenes del teatro mientras los espectadores se acomodaban

Aquí estaba yo, de pie y con los brazos estirados. Una vez sentada, ya no veía nada.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Villa des Abbesses

No hay nada mejor que salir de trabajar y desconectar un rato tomando una copa con los amigos. A veces, el rato pasa y entra hambre. Como los alquileres de locales son carísimos, todos los bares, tabernas, restaurantes y demás están abiertos todo el día y ofrecen comida y bebida durante el día y la noche. Así que la desconexión post-trabajo se convirtió en una cena. El local es Villa des Abbesses junto a la plaza del mismo nombre en Montmartre. Con decoración que recuerda a la de un club inglés y esculturas africanas en las paredes, mi amiga y yo nos tomamos un cóctel, piña colada y mojito, aprovechando la hora feliz. Después pedimos la cena: una ensalada Caesar para compartir, sopa de cebolla y steak tartar con puré, en lugar de patatas fritas, como acompañamiento. La ensalada estaba muy rica, la sopa deliciosa y mi tartar vino ya preparado aunque, en realidad, lo prefiero sin mezclar. La carta de vinos no es muy extensa pero la selección es suficiente y correcta. Como mi amiga estaba destemplada por el frío, Karima, la simpática camarera, le trajo una manta de las que usan para la terraza. Ambiente relajado, buen trato y precios razonables, ¿qué más se puede pedir?


Los cócteles

Exterior

Interior

La comida

domingo, 13 de diciembre de 2015

La Cumbre del Clima y los alrededores

Por si no teníamos suficientes problemas con los atentados y la declaración de estado de emergencia, estos últimos días se ha celebrado en París la cumbre del clima, una reunión al más alto nivel sumamente necesaria y que ha terminado con un gran acuerdo vinculante; un momento histórico que esperemos que no se quede en una simple declaración de intenciones. Hoy casi nadie se acuerda de la cumbre de Copenhague ni del Protocolo de Kyoto. El problema es que ha tenido lugar en el momento más inoportuno. Con un despliegue de militares y de policías como el que hay en París en los últimos meses, celebrar la cumbre ya era arriesgado pero, después del 13 de noviembre, era una locura. De todas maneras, el gobierno ni por un momento pensó en la cancelación o aplazamiento del evento. Con el argumento de que el clima no puede esperar y con la cantinela de que los terroristas no nos van a hacer cambiar nuestra sociedad ni nuestra agenda, se ha celebrado la Cumbre en un ambiente un tanto enrarecido. En primer lugar, el estado de emergencia limita los derechos de manifestación y reunión, entre otros, de forma que todas las movilizaciones sociales que se habían previsto para estos días fueron desautorizadas pero, aún así, muchas personas se manifestaron y protestaron en la zona de la plaza de Republique y adyacentes. La policía sofocó violentamente estos actos.

Pero esto no es nada. En las últimas semanas, el transporte público se ha vuelto un caos. Todos los días, una o varias líneas de metro y tren de cercanías se ven afectadas por cortes o irregularidades. Dada la cantidad de incidencias, la mayoría de las veces por haber encontrado un paquete sospechoso, muchas personas han tomado la opción de usar el coche particular desoyendo así las recomendaciones de utilización de transporte público de la propia organización de la Cumbre, sufriendo así mayores atascos y más contaminación. ¡Qué paradoja!

Hay que sumar que el pasado domingo 6 y hoy 13 han sido las elecciones departamentales lo cual también conlleva, todo tipo de incidentes y despliegue de seguridad para evitarlas. Así, entre policías y militares, ecologistas y empresarios del sector energético, políticos y grandes líderes mundiales, el Frente Nacional va ganando terreno: ya resultó el partido más votado en la primera vuelta y veremos qué ocurre en esta segunda que se celebra hoy. El Partido Socialista ha decidido retirar sus candidaturas en muchas circunscripciones para que el voto moderado se concentre en un sólo partido contra el Frente Nacional aunque el partido de la derecha no ha hecho lo mismo. Después de que Sarkozy normalizara el discurso racista y xenófobo, ahora su partido ha decidido fragmentar aún más el llamado frente republicano para facilitar el camino a la extrema derecha. Veremos cómo acaba todo lo anterior...


Logotipo de la cumbre

martes, 8 de diciembre de 2015

Star Wars: ya falta poco

Llevamos más de un mes con publicidad, eventos públicos (algunos cancelados después de los atentados) y ahora han llegado los escaparates. El estreno de la película que abre la tercera y última trilogía de Star Wars será todo un acontecimiento y la maquinaria publicitaria está invadiendo París desde hace semanas. Esto sí que es una conquista espacial y lo demás son tonterías. Y es que París será la ciudad elegida para el estreno mundial. Mientras en EE.UU. y otros países como España el estreno tendrá lugar el día 18, en París podremos verla a partir del 16. Espero estar allí para verlo y para contarlo aquí en este blog que tantas alegrías me está dando. Ésta es mi entrada número 200 así que también es un gran evento para mí. No imaginé cuando empecé con esta aventura del blog que llegaría hasta aquí. Pero estoy encantada y espero continuar con, al menos otras doscientas entradas más. Que la Fuerza nos acompañe a todos.


Las jugueterías están llenas de personajes de la saga galáctica

Hay tanta policía y militares por París que, cualquier día, vemos a estos patrullando

Éste ¿quién es? 

Parece que en la tercera trilogía habrá más personajes femeninos pero seguirán llevando peinados y estilismos imposibles

No sólo los grandes almacenes se han llenado de material de Star Wars, previo pago obviamente. Por esto, la decoración espontánea y voluntaria de esta pequeña tienda de lanas tiene más mérito. Os invito a que busquéis los guiños a la saga

domingo, 6 de diciembre de 2015

Las próximas elecciones generales del 20-D

Ayer día 5 me llegaron, por fin, las papeletas de votación para las próximas elecciones generales que serán, además, las más abiertas e imprevisibles de la historia de la democracia española. tanto es así que hasta el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) ha tenido la osadía, por no decir el descaro, de publicar unas encuestas sobre intención de voto con con más de un 40% de indecisos, es decir, gente que ha declarado que quiere votar pero todavía no ha decidido a quién. Esos sondeos no tienen por tanto validez porque reflejan una intención de voto que apenas supera el 50% de los encuestados. Como tengo la suerte de que París está cerca de España, mis papeletas han llegado pronto y las voy a enviar lo antes posible, pero no pueden decir lo mismo muchos otros emigrados que residen en lugares más lejanos. Las trabas administrativas son importantes, los plazos muy cortos y el sistema se ha quedado obsoleto teniendo en cuenta la cantidad de gente que está marchándose del país. Encima, hace unos años se estableció el voto rogado para los electores de España en el extranjero, es decir, ya no existe el sufragio universal por el que todos los mayores de edad no incapacitados tienen derecho a votar, sino que los residentes en el extranjero están obligados a inscribirse en un censo especial para poder votar, en definitiva, un tipo de voto censitario que, unido a todo lo anterior, hace que dos terceras partes de los españoles residentes en el extranjero no lleguen a emitir su voto o, si lo emiten, éste no llegue a tiempo. Para los residentes fuera de la Unión Europea, el abstencionismo impuesto por las circunstancias supera el 90%. Por no hablar, de que a diferencia de otros países como Francia, el sistema electoral español no permite la elección de representantes propios de los españoles residentes en el extranjero, sino que cada uno elige los representantes de su última circunscripción electoral en España. Todo esto demuestra lo poco que a los políticos les importamos los españoles emigrados, razón por la cual, hay que votar ahora más que nunca. Y no podía decir esto en un día mejor que hoy, el día de la Constitución, esa norma suprema que la mala praxis de los políticos está vaciando de contenido.

Papeletas del Congreso y Senado y los sobres correspondientes, incluido el necesario para el envío del voto, junto con la hoja de instrucciones

viernes, 4 de diciembre de 2015

Aqua Universalis

Hace tiempo que quería hablar de una compra muy especial para mí, pero los terribles acontecimientos vividos en estas últimas semanas han ido aplazando esta entrada. Llevaba muchos meses detrás de un perfume especial que no era fácil de encontrar, hasta que un día por casualidad di con él. Se trata de Aqua Universalis de Maison Francis Kurkdjian. Seguramente, no os sonará de nada pero Kurkdjian es el perfumista de grandes marcas de moda y lujo y ha elaborado perfumes para Gaultier, Armani, Elie Saab y otros. En 2.009 abrió su propia marca para comercializar sus productos y también crea perfumes y fragancias para eventos y empresas: suyo fue el aroma de agua de rosas que ambientó la inauguración de la exposición de Mme. Le Brun. Según la descripción de la propia casa, Aqua Universalis es una fragancia sensual y fresca pero ya os digo que no se parece a ninguna otra eau de toilette fraîche. Lleva en su composición bergamota, cedro, flores blancas y maderas claras. Lo que más me gusta de este perfume es que va cambiando al utilizarla: primero nos llega el aroma de las notas de cabeza, cítricas, para aparecer después las notas florales y, al final, el aroma amaderado y almizclado que queda de fondo. Varias personas han alabado mi colonia... por algo será. Conforme pasa el tiempo las diferentes notas de cabeza, corazón y fondo antes descritas se marcan claramente. Debo decir, que también existe Aqua Universalis forte que sustituye las flores blancas por rosa y jazmín, dando una fragancia más clásica y femenina pero también más intensa y menos "ponible". Y, por supuesto, un montón de perfumes distintos que se adaptan a cualquier personalidad. Además de crear unas maravillosas fragancias, la maison también comercializa productos para el hogar como jabones, suavizantes, agua de plancha, velas y líquido para jugar a hacer pompas de jabón. Me ha encantado mi compra y quizá, más adelante, vuelva a por más.



Imágenes de una de sus tiendas

El envase: una caja dentro de otra

Los frascos son todos iguales 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

¡Ostras! ¡Qué ricas!

Ya se han instalado los mercadillos navideños y para iniciar la temporada me he ido a uno de los más pequeños pero más lujosos: el de la Grande Épicerie du Bon Marché. En sus puestos presentan sólo una pequeña selección de productos siendo la gran estrella el bar de ostras. Como no tengo ni idea de calibres ni tipos de este animal, pedí al pescatero un plato variado. Aquí los nombres que corresponden con su lugar de procedencia: Bretagne, Arcachon, Marenne, Vendée, Bouzigues e Isigny de Normandie. Vinieron acompañadas de una copa de Chablis, delicioso y afrutado, el vino por excelencia para maridar con las ostras y pan con mantequilla que no puede faltar en ninguna comida francesa que se precie. Ademas de tener omega-3, yodo y un montón de minerales, las ostras contienen un poco de agua de mar con lo que no es necesario añadir sal, de hecho, yo ni siquiera le puse limón. Si no os gustan muy saladas, os recomiendo escurrirlas. Bon appétit!

La barra de ostras

Mi plato

La sección de dulces navideños también tenía roscones 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Funeral de Estado

Este pasado viernes tuvo lugar el funeral de Estado en homenaje a las víctimas de los atentados del 13 de noviembre. Presidido por François Hollande, el funeral se celebró en la explanada interior de los Inválidos y contó con la presencia de todo el gobierno en pleno, los presidentes de las Cámaras, la alcaldesa de París e importantes miembros de los partidos de oposición así como diplomáticos y miembros del Ejército y los cuerpos de seguridad del Estado. También asistieron muchos familiares de los fallecidos y algunas de las víctimas que aún se recuperan de las secuelas físicas y psicológicas.


 Imagen del patio de los Inválidos donde se celebró el funeral

Por mucho que insistan algunos medios de comunicación españoles, la solemne misa celebrada en la catedral de Notre-Dame no fue un funeral de Estado. Repito: aquella emotiva ceremonia católica en la que el organista titular de la catedral atronó a los asistentes cuando interpretó La Marsellesa no tuvo carácter oficial por lo que no contó con la presencia de ninguna autoridad pública. Quiero que quede muy claro que, desde España, se están usando estos atentados y, en concreto, esta misa para intoxicar el debate sobre si se deben realizar ceremonias religiosas para celebrar actos oficiales. Me gustaría recordar también que Francia es un país laico con absoluta separación entre Estado y confesiones religiosas, todas las confesiones religiosas, incluida la católica, mayoritaria entre los ciudadanos franceses. El caso de España es distinto porque la Constitución establece que los poderes públicos deben colaborar con las confesiones religiosas pero ¿hasta dónde debe llegar esa colaboración? ¿deben ceremonias oficiales incluir actos religiosos? ¿o actos religiosos de sólo una confesión por mucho que ésta sea la mayoritaria en el país? ¿tienen los ciudadanos de minorías religiosas menos derechos o menos reconocimiento social que los seguidores de la Iglesia Católica? ¿en que situación están los ateos?



En cualquier caso, este debate no sólo se circunscribe a España, también empieza a extenderse por Francia. Dado que los criminales son fanáticos religiosos y toda la estructura que los mantiene es como una enorme secta terrorista, muchos plantean estos atentados en clave de conflicto religioso, como las Cruzadas o algo así, entrando de lleno, de esta manera, en la misma dialéctica que usan los asesinos, lo cual implica aceptar su planteamiento y dar por buenas sus tesis. Una de las personas que ha caído cual gazapo en esa trampa ha sido Marion Maréchal-Le Pen, diputada del Frente Nacional, que declaró en la Asamblea que los extranjeros llegados a Francia deben aceptar los valores nacionales, de herencia cristiana, y que los musulmanes tenían menor rango que los católicos. Estas declaraciones no resultan sorprendentes viniendo de una persona racista y xenófoba. La Historia es la que es y no se puede negar la influencia del cristianismo en la cultura europea pero, si Francia es ahora el país moderno y progresista que todo el mundo conoce, es gracias a haber separado la religión de la política y a haberse convertido en un país completamente laico. Por no decir que Francia ha sido, durante los dos últimos siglos, país de acogida de muchos extranjeros que huían de regímenes opresores, de la guerra o del hambre y que se ha enriquecido cultural y económicamente de esa inmigración. Por otro lado, resulta curioso que Maréchal-Le Pen hable de rangos entre distintos creyentes y sitúe a los católicos en lo mas alto de la pirámide cuando ella fue toda su vida, hasta hace pocos años, protestante e incluso estudió durante su infancia en una escuela evangélica.



Aparte de todo lo anterior, la ceremonia civil de despedida de las víctimas fue muy emotiva. Hubo música en directo y honores militares, se cantó La Marsellesa en dos ocasiones, al principio y al final, se leyeron los nombres de los fallecidos y se guardó un minuto de silencio en su memoria. Uno de los momentos mas sentidos del acto fue el discurso del presidente Hollande intentando equilibrar en su parlamento el homenaje a los desaparecidos y a la vida con la condena al terrorismo y la promesa de acabar con el enemigo. De lo que no se ha dado cuenta el señor Hollande es de que el enemigo está en casa: todos los ejecutores del atentado eran franceses, salvo uno que era belga. Hace ya tiempo que en Francia se pueden intervenir las comunicaciones de los ciudadanos sin autorización de un juez y, en los últimos días, la policía pueden entrar en los domicilios franceses sin orden judicial y sin necesidad de que haya indicios de la comisión de un delito. Eso por no hablar de los cambios que Hollande quiere introducir en la Constitución, entre otros, permitir que el estado de emergencia se prolongue durante tres meses. Así que mucho glosar las virtudes de la democracia y del mundo occidental pero lo que está haciendo su gobierno (y otros de Europa como el español) es destruir ambos para conseguir una seguridad que no está funcionando nada bien.

Es tristísimo lo que ha ocurrido pero no podemos tolerar que se utilice como pretexto para cercenar nuestros derechos y libertades. Toda esta situación me recordó el aria de Händel Lascia ch'io pianga de su ópera Rinaldo. Yo sentía exactamente lo mismo, llorar por la desgracia y suspirar por la libertad, todo a la vez.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Vuelta a la vida nocturna en París (aunque no a la normalidad)

Intensa noche la que pasamos mis amigos y yo el martes. Para recuperar la actividad nocturna en la ciudad, la guía Le Fooding propuso el día 17 como la noche del bistrot o, lo que es lo mismo, la noche para salir a cenar fuera. Los restaurantes parisinos aceptaron la idea de buen grado ya que la vida debe continuar y los ciudadanos, recuperar un poco la normalidad. Dado que varios atentados se produjeron en restaurantes y bares, esta iniciativa se alza también como un acto de homenaje a las víctimas, de solidaridad con el sector hostelero y de reinicio de la vida nocturna de París después de un par de días en que no hemos podido ni salir de casa.

La tarde empezó con un cine. Fuimos a ver una película que, precisamente, trata el mundo de la restauración: Burnt, aquí llamada À vif!. Como es imposible ver esa película sin sentir hambre, ya que cuenta la historia de un cocinero y su equipo y la mayor parte de las escenas muestran la preparación y restauración de platos, decidimos ir a algún local de la zona de Grands Boulevards y nos decidimos a entrar en una taberna llamada James Hetfeeld's Pub donde tomamos unas pintas y comimos hamburguesas, patatas fritas y aros de cebolla. Además, vimos el partido de fútbol amistoso entre Inglaterra y Francia que acabó con victoria para los primeros. No se puede tener una noche más hostelera. Ni más patriótica. A pesar de perder y de no jugar demasiado bien, el público allí reunido no dejó de animar ni de cantar, De hecho, se cantó La Marsellesa varias veces antes de que terminara el partido y otra vez más al finalizar. Bonita noche si no fuera porque otra vez no pude dormir. El ruido de los helicópteros y las sirenas me lo impidió pues, mientras yo estaba tranquilamente en casa, en otro lugar la Policía detenía a varias personas relacionadas con los atentados del viernes. Todos los inconvenientes que estamos sufriendo en el transporte y en nuestra vida cotidiana no son nada en comparación con el riesgo que corremos. Pero no hay que amilanarse. Quedarse en casa sería lo peor para nuestras vidas y para la economía de la ciudad, basada en gran medida en el ocio y el turismo. Además de que sería nuestra pequeña venganza contra los terroristas, que han calificado de ateos, apóstatas y cosas semejantes a la gente que estaba tranquilamente disfrutando la noche del viernes: les molesta que disfrutemos de la vida. Por eso, hay que salir y disfrutar y que rabien los amargados y sectarios.



Imagen de la campaña

La taberna donde cenamos

Ambiente en el interior


Las hamburguesas tenían muy buena pinta y estaban muy ricas pero es la primera vez que me ponen el huevo a la plancha por fuera del pan

Guitarra rota en la decoración de una pared 

Una de las varias ocasiones en que el público empezó a cantar espontáneamente el himno nacional

lunes, 16 de noviembre de 2015

El Consulado de España en París

Buenas noticias. Los españoles residentes en el extranjero estamos ya solicitando el voto por correo para poder votar en las próximas elecciones generales. Los que vivimos en países cercanos lo tenemos mucho más fácil que los residentes en países lejanos ya que los plazos del voto por correo son tan cortos que muchos de ellos no llegan a tiempo. Yo ya he solicitado el voto y estoy esperando a que me lleguen las papeletas. No me ha resultado difícil realizar todo el proceso porque en mi lugar de residencia hay un consulado y es de los más importantes que tiene España por el mundo. Otros compatriotas no tienen la misma suerte ya que deben desplazarse grandes distancias hasta su consulado más cercano. Por otro lado, el consulado de París funciona muy bien y trabaja rápido pero sé que hay otros centros consulares que se ven desbordados. También es cierto que tengo la inmensa suerte de que mis días de fiesta son entre semana por lo que no me he visto obligada a acudir un sábado o domingo que es cuando más afluencia de personas hay.

En cualquier caso, había oído quejas sobre el mal carácter y la antipatía de los funcionarios del consulado de París pero debo decir que mi experiencia ha sido la contraria. No sólo se han mostrado muy amables y educados conmigo y con todos los allí presentes, sino incluso preocupados por nosotros y nuestros asuntos y han resuelto dudas que iban más allá de los trámites que se estaban realizando en ese momento. Como ejemplo, puedo decir que me pidieron que pasara a una mesa al fondo de un pasillo para que en otra mesa, más cercana a la puerta, pudiera ser atendido un señor mayor con problemas de movilidad. Por todo ello, les doy un 10 y les deseo que estas larguísimas e intensísimas jornadas que están viviendo les resulten llevaderas. Y más ahora, después de los ataques terroristas, en que tendrán mucho más trabajo de información y ayuda a las personas afectadas.


Imagen del consulado español en París

sábado, 14 de noviembre de 2015

Toda la noche sin dormir

Estoy trastornada. Como todos los habitantes de París. Ayer salí tan tranquila a dar una vuelta y, al volver a casa, me cuentan mis compañeros lo que ha ocurrido: unos tiroteos y varias explosiones con un resultado de 40 muertos por el momento. Luego se irían sumando más víctimas. El ruido de los helicópteros y las ambulancias, la televisión y los ordenadores encendidos para informarse, los amigos y familiares que llaman y envían mensajes para saber cómo estamos... Toda la noche en vela y no es para menos. Por el momento, ninguno de mis amigos ha sufrido daño alguno en estos ataques y eso que algunos viven cerca de las zonas donde se han producido. Por el momento, ya hay más de 120 muertos y cientos de heridos. Y todas las consecuencias del caos que el terrorismo trae aparejados: de momento, no puedo salir de casa y aquí estoy, escribiendo este artículo.

Y pensando. Estoy pensando mucho. Primero, en la zona afectada, cerca de la antigua sede de Charlie Hebdo, que ha sido golpeada otra vez. Segundo, en la zona de Republique, que se convirtió en símbolo de la unidad nacional contra el terrorismo y que ha sufrido varios de los tiroteos. Tercero, en la seguridad. Yo todavía no entiendo cómo esto ha podido ocurrir en una ciudad que está tomada completamente por policía y ejército desde hace meses. ¿Qué hacen todos estos efectivos desplegados por la ciudad? ¿Pasearse? Y por supuesto, pienso en mucho más: en cómo está actuando el gobierno francés, en si la política antiterrorista funciona (claramente, no), en cuáles son las motivaciones de los asesinos para segar la vida de gente inocente y perturbarnos a todos, en la situación de Oriente Medio y el fanatismo que ha provocado el auge de tantos grupos criminales, en la absurda guerra de Irak en la que nos embarcaron los desaprensivos de George Bush, Tony Blair y José María Aznar que es la causa del nacimiento de muchos grupos terroristas que ahora están atacando Europa...

Y, por supuesto, pienso en las víctimas. Gente inocente, como tú y como yo, que salieron una noche a un concierto en una sala de fiestas, que fueron a cenar a un restaurante asiático en una zona llena de restaurantes y bares, que quedaron con sus amigos a tomar algo y esperaban tranquilamente cuando les sorprendió la muerte. Mi pensamiento está con ellos y con sus familias.

Pero, como ya dije aquí, hay que seguir adelante. En cuanto pase esta situación, habrá que volver a salir y a cenar y a vivir, de la manera más normal posible. No hay que dejarse vencer. Adelante.




jueves, 12 de noviembre de 2015

La Francesa. Teatro de cercanía en la rue Clavel

El pasado día 5 asistí con unos amigos al estreno de una obra muy especial. El teatro también lo es: por su reducido tamaño, los espectadores están a apenas tres metros de los actores. La Française (La Francesa) cuenta la historia de Isabel, una mujer española emigrada a Francia durante el franquismo que regresa a su pueblo natal en 1.987 para vender la casa familiar después de la muerte de su madre. Allí se le aparece el recuerdo de Antonio, cantante romántico que fue su ídolo de juventud y que estuvo en la cárcel. Entre los dos dan un repaso a la historia de España, a la de los inmigrantes españoles en Francia y a los prejuicios de los habitantes de ambos lados de los Pirineos. Recuerdos, diálogos y canciones se van intercalando mientras se explica la historia de los dos personajes. Magníficas interpretaciones, acción ligera y bien hilvanada y muchas frases en español salpicando el estupendo guión. La obra es tan divertida al principio que, durante la primera media hora, no podía para de sonreír. Aunque después llegó el drama: Isabel se debe enfrentar a los aspectos más desagradables de su pasado, en especial, el fusilamiento de su padre.

La buena compañía, una tarta de cumpleaños muy rica y esta maravillosa obra de teatro hicieron que ésa fuera una de las noches más felices que he vivido desde que estoy en París. Recomiendo La Francesa y volveré, sin duda, al teatro Clavel a disfrutar de más teatro en estado puro.

Folletos de la obra

El teatro Clavel

jueves, 5 de noviembre de 2015

We are family. Imágenes del mundo en el Photoquai

Cada dos años, el Museo Quai Branly celebra una exposición de fotografías al aire libre llamada Photoquai y la de este año es todo un espectáculo. Situada en el propio muelle Branly, justo detrás de la torre Eiffel, la actual edición está supervisada por el español Frank Kalero y ha obtenido excelentes críticas tanto en su concepto de exposición dentro y fuera de los museos como en la selección de fotografías escogidas. Los espectadores vamos recorriendo las diferentes partes del mundo a través de las imágenes: niños, adultos, jóvenes madres, minorías étnicas, superhéroes, samuráis del presente, jinetes de carreras, actores, cantantes, turistas... los retratos de todas estas personas que componen el mundo. El título de esta edición no es casual ya que la organización quiere dar entender que todos somos una gran familia, todos estamos comunicados del mismo modo que están comunicadas las diferentes sedes de la exposición que se reparten por toda la ciudad. Photoquai finaliza el 22 de este mes.