miércoles, 2 de noviembre de 2016

Crisantemos amarillos

Este puente en que me ha tocado trabajar, se han celebrado dos fiestas, una pagana y otra religiosa, que no me gustan demasiado: Halloween y el día de Todos los Santos. No soy nada necrófila, no me interesa el culto a los muertos ni toda la parafernalia que rodea el tema de la muerte, tan misteriosa como inevitable, ni lo que pueda haber después de ella. Prefiero poner todo mi empeño en intentar ser feliz en esta vida. Además, lo de recordar a los seres queridos fallecidos puede estar bien pero no tiene por qué ser una fecha concreta del calendario y aún entiendo mucho menos por qué para acordarme de ellos tengo que asistir a un aquelarre. Pues bien, me tuve que tragar todas mis palabras puesto que el día 31 fui invitada a una fiesta de disfraces de Halloween y el día 1 visité un cementerio. Para la primera, busqué algo sencillo puesto que tampoco tenía mucho tiempo. La solución fue ponerme un traje negro y una blusa blanca y maquillarme con base blanca, ojos sombreados en negro y mucho rojo en los labios y por fuera de ellos: el resultado fue una vampiresa improvisada pero convincente. En Francia, el Halloween se celebra desde hace muchos años y tanto niños como adultos se disfrazan aunque en los últimos tiempos menos que antes.

La flor del día

Preciosos crisantemos pompón

Ayer, estuve en un cementerio porque un amigo quería llevar unas flores a un colega fallecido. Y precisamente, las flores es uno de los elementos que me llama la atención aquí en Francia: las flores para los difuntos son los crisantemos amarillos. También se pueden encontrar crisantemos de otros colores y otras flores de color amarillo. Esto es algo que conocí hace relativamente poco tiempo y que me chocó bastante. Para una amante de la cultura japonesa como yo, el crisantemo es la flor del emperador, de hecho, su trono es el Trono del Crisantemo y, en menor medida, la flor que representa el otoño (quizá sea ése el motivo por el que es la flor de difuntos aquí en Francia). Las tumbas estaban decoradas con esta preciosa y digna flor así que me parecieron muy bonitas pero, por otro lado,  me dio un poco de pena que se emplee esta flor tan bella, sobre todo, su variedad pompón, para los muertos que no pueden apreciarla y no para los vivos. Conociendo esta tradición, no se pueden regalar crisantemos: la persona que los recibiera se lo tomaría mal.

 Varios tipos y colores diferentes de crisantemos

 El amarillo es el color predominante

miércoles, 19 de octubre de 2016

El Salón Mundial del Automóvil

Octubre es el mes de las ferias y aquí se celebran todas a la vez. Ya ha habido una feria nupcial, una de empleo, una de estudios en la que podían participar los padres... Pero la gran estrella es el Salón Mundial del Automóvil. Este domingo se clausuró después de dos semanas de exposición y actividades donde las más importantes marcas presentaron sus vehículos a la venta, las novedades para la próxima temporada y algunos prototipos que parecían salidos de películas futuristas. Aunque este año han faltado algunas importantes firmas como Ashton Martin, Bugatti, Chevrolet, Volvo o Ford, el evento ha despertado muchísima expectación. Los expertos dicen que la mejor edición fue la de 2014 pero la de este año también resultó muy atractiva. El Salón es uno de los pocos acontecimientos que ocupa todo el complejo ferial de Porte de Versailles que, como podéis imaginar, es enorme. Es la primera vez que acudo a una feria del automóvil y debo decir que me ha encantado, aunque terminé el día cansadísima de tantas vueltas y tanta gente. Para el recuerdo me queda haber subido en un simulador de Fórmula 1 presentado por Lewis Hamilton y haber participado en una realidad virtual en 4-D que la marca SEAT preparó para la presentación de su nuevo modelo SEAT Ateca. Por cierto, la empresa española tiró la casa por la ventana y llenó el Salón de propaganda en sus diferentes formas: carteles, anuncios luminosos, reparto de folletos de propaganda, un stand al aire libre... todo parecía poco para dar a conocer el nuevo Ateca. Algo que me llamó la atención es que los coches pequeños cada vez son más grandes: el Mini Cooper ha pasado a ser maxi, el Micra de Nissan ahora es macro y el Smart, cada vez es más difícil de aparcar. 

Hice tantos cientos de fotos que no sé si las que os muestro son muchas, pocas o suficientes. Sólo espero que os gusten.

 Mercedes presentó uno de los prototipos más impresionantes del Salón


 El Trezor del Renault cerrado y abierto
Prototipo deportivo presentado por Opel
 Ferrari verde esmeralda

 El GLM-G4, coche eléctrico japonés

Precioso deportivo de Peugeot

 Coche eléctrico de BMW

 El Mini Cooper se ha hecho mayor y ahora se llama Clubman

 Fiat ha diseñado un barco inspirado en su famoso 500 (Cinquecento)

Cochazo de Maseratti 
Uno de los pocos Smart que aún son pequeños
 Nissan perfectamente alineados

 Los minicoches Valeo

 La elegancia de los Lexus

 Rayo McQueen a tamaño natural

 El simulador de Fórmula 1

Publicidad del Seat Ateca


viernes, 14 de octubre de 2016

Otra vez, el debate de la seguridad

Ha tenido que venir la petarda de Kim Kardashian a París para que todo el mundo hable de la seguridad o falta de ella. La estrella televisiva californiana se trasladó a Francia para acudir a los desfiles de la semana de la moda, anunciando a bombo y platillo que se presentaría sin maquillaje (ella, la reina del contouring). Lo que iba a ser un viaje rápido y tranquilo, un mero paréntesis en su vida dedicada a los selfies y las inyecciones de grasa en los glúteos, se convirtió en pesadilla. Para preservar su intimidad, Kardashian decidió alojarse en un establecimiento que no es hotel sino un complejo de apartamentos privados de super lujo, en un edificio lleno de historia situado en el barrio de la  Madeleine. Allí, un grupo de cinco hombres disfrazados de policía maniataron al conserje e irrumpieron en las habitaciones que ocupaba la pobre Kim. Después de atarla, la metieron en la bañera y procedieron al robo de las joyas que la norteamericana había traído en este viaje, valoradas en un total de 10 millones de dólares. El susto que se llevó Kim debió de ser horrible. Ella misma ha contado su experiencia y, como protagonista de un programa de tele realidad, seguramente habrá más episodios de declaraciones sobre este asunto. Después de testificar ante la policía, la estrella de la tele regresó a su país para pasar el mal trago con su familia. 

El hotel donde ocurrió el robo

Yo lo siento muchísimo por Kim, no sólo por el miedo que debió de pasar, sino también porque, viendo cómo ha actuado la policía francesa en otros robos importantes y mediáticos, yo no me haría ilusiones de recuperar lo robado. Ya han empezado las teorías sobre los fallos de seguridad: los escoltas que la acompañan normalmente no estaban en el recinto, la seguridad del lugar era insuficiente a la vista de lo que ha pasado, los tipos que cometieron el robo se largaron rápidamente y sin dejar rastro. Pero hay más preguntas, sobre todo, respecto a lo que sabían los ladrones del botín que se iban a encontrar. Es cierto que la diva de la tele airea su vida privada constantemente pero no creo que sea tan tonta como para dar información de algo tan valioso. En cualquier caso, este suceso del que vamos a oír hablar durante semanas, parece que va a ser la puntilla al turismo de lujo en París. Algunos como Karl Lagerfeld ya se han dado cuenta de este hecho. La alcaldesa de París lanzó un comunicado lamentando lo ocurrido y aclarando que se trata de un hecho aislado en un lugar privado y que París es una ciudad muy segura. La señora Hidalgo puede decir lo que quiera, sobre todo ahora que está en campaña para conseguir la celebración en París de los Juegos Olímpicos de 2024, pero no se puede negar que París es cada vez más insegura por muchos motivos.

Una imagen de este verano: cuatro gatos haciendo fotos a la Torre Eiffel desde Trocadero. A lo lejos se ve la base de la torre prácticamente vacía cuando lo normal por esas fechas es que haya una multitud haciendo cola para subir
 
Después de los atentados de noviembre de 2015, las reservas de hoteles y vuelos bajaron un 40 y un 30% respectivamente. El turismo masivo tradicional no se ha recuperado y es fácil pasear por Trocadero, Saint Michel o Panteón sin ver demasiados turistas. A veces, da un poco de pena. Si encima añadimos las huelgas, inundaciones, problemas con el transporte público... la demanda turística no ha levantado cabeza en los últimos meses. También ha bajado muchísimo el turismo asiático caracterizado por ser viajes de grupo organizados, dirigidos por un guía, que recorren la ciudad de punta a punta visitando un sinfín de monumentos y museos en un mismo día. Son unos viajes que me parecen una pesadilla: nunca están más de media hora en un sitio salvo el Louvre, recorren toda la ciudad en autobús, tocan chufa en un sitio en el que no les explican casi nada para salir inmediatamente y, encima, pagan un dineral por cada visita que realizan. Lo más destacado de su viaje es pasar un día entero en Galerías Lafayette, comprando artículos de lujo. Pero el problema para chinos y coreanos es parecido al que tuvieron los japoneses y por el que dejaron de venir de turismo a París: los carteristas. No hace falta más que montar a ciertas horas en las líneas 2, 6 y 9 para ver cómo los chorizos desembarcan en las zonas turísticas buscando víctimas a las que robar. Las técnicas que emplean son muy variadas: acercarse discretamente y sacar la cartera del bolso, el tirón, pedir una firma en un papel mientras otra persona mete la mano en el bolso, pedir dinero por un anillo falso y agarrar la cartera al sacarla... Por no hablar de los trileros, los revendedores de cosas robadas que acosan a la gente que pasa por la calle y todo tipo de timadores. A pesar de llevar escoltas, los grupos de ciudadanos asiáticos siguen sufriendo robos. Además para ellos, el problema no es sólo perder el dinero sino también la incomodidad de ir indocumentados y el riesgo de no poder entrar en su país a la vuelta (o tener que pasar por una serie de carísimos y larguísimos trámites para poder hacerlo) por falta de identificación. Varios guías con los que he hablado, me han comentado las malas experiencias de algunos clientes y que la fama de París como ciudad insegura se está extendiendo por sus zonas de origen. Ésta es una pésima noticia para el turismo y para el comercio en Francia.

 Junto al semáforo, dos chorizas esperando su próxima víctima

 Un trilero y su compinche preparados para desplumar a alguien
 
A todo lo anterior, hay que añadir el grave problema de acoso a las mujeres que se sufre en París. Hace unos días hubo un debate muy interesante en el grupo Españoles en París de Facebook sobre este tema. Hubo todo tipo de comentarios de chicas que tienen que aguantar comentarios desagradables, intentos de ligue más o menos irrespetuosos, intentos de tocamientos y actos de acoso en diferentes niveles. Esto puede pasar en cualquier lugar pero en París es excesivo: yo he vivido en diferentes ciudades y nunca había visto tanto acoso y tantas molestias. A mis amigos franceses les digo que una chica en España puede ir sola por la calle sin que nadie se meta con ella y no se lo creen. Sí, en España también hay babosos que te dicen cosas desagradables por la calle pero no hay ni punto de comparación con el acoso y derribo que se sufre en París. Muchas chicas dieron su punto de vista en el debate y dejaron testimonios sobre lo que sufren en la calle. También algunos chicos participaron expresando su solidaridad con las chicas y las experiencias que habían vivido las mujeres de su familia y, por supuesto, quedaron en evidencia los machistas de siempre que piensan que las mujeres somos incapaces de pensar y tienen que venir ellos a rescatarnos de nuestra propia estupidez y a decirnos lo que tenemos que hacer.

Otro de los inconvenientes de la falta de seguridad en París es, precisamente, aguantar las medidas de seguridad constantes que hay en todos los centros comerciales y lugares públicos. Algunos de los vigilantes se creen que están en una película de acción y que son Harry el Sucio o algo así y se comportan con chulería y malos modos. Ya he tenido alguna experiencia desagradable pero hay mucha gente que las sufre cada día y bastante peores que la mía. Me parece bien que hagan su trabajo y que guarden todo el celo profesional del que sean capaces pero algunos han visto demasiadas películas y quieren hacerse los héroes o sentirse mejor con ellos mismos avasallando a la gente y ésas, no son formas.

Finalmente, se está produciendo un tipo de acoso muy desagradable, el que ejercen con total impunidad los agentes de seguridad de la RATP, la empresa metropolitana de transportes. Es cierto que los controles de seguridad no los deciden ellos pero la forma de llevarlos a cabo sí es responsabilidad suya. Ha habido días en que me he encontrado hasta cuatro controles de billetes. A veces, los agentes son educados pero otras lo que hacen no puede llamarse más que hostigamiento y abuso de autoridad. El abono de transportes ha subido con la vuelta al cole a pesar de que la red funciona cada día peor. La frecuencia de los trenes no ha mejorado y cada día hay más incidencias de tipo técnico. Además estos controles de billetes no se producen en la entrada de las estaciones para evitar que la gente pase sin pagar, sino en las salidas lo cual implica que es una mera operación recaudatoria. En vez de gastar tanto dinero en publicidad y controles intempestivos (por ejemplo, uno a las 6 de la mañana de un sábado en un metro en el que hasta el borracho de mi vagón llevaba el billete en regla), la incompetente de Valérie Pécresse, presidenta de la región de Île-de-France y responsable del transporte metropolitano, debería invertir más para mejorar esta situación porque todos, todos, todos los días hay varias incidencias graves. A pesar de todo, los usuarios se comportan con mucha educación y civismo y no se producen altercados ni grandes protestas. Pero la paciencia puede llegar a agotarse si seguimos así.

domingo, 25 de septiembre de 2016

La lengua de signos y la batukada

Ayer 24 fue el Día Mundial de la Lengua de Signos y para celebrarlo una organización de sordos organizó una batukada en la plaza de Trocadero justo enfrente de la Torre Eiffel, no puede haber un lugar más turístico. Allí un grupo de personas con deficiencia auditiva tocaron los timbales y bailaron al ritmo de la música. ¡Menuda marcha! Imagino el esfuerzo y la dedicación que han tenido que poner para realizar esta performance. ¡Bravo por ellos! Al final, en lugar de aplaudir, el público agitó las manos. Perfecto para un sábado tarde en que hacía sol y una temperatura suave. Lo malo fue llegar al metro y encontrarse cinco líneas con incidencias. De mi vuelta a casa a paso de caracol, mejor no hablar.

 Un gran grupo de gente tocando...

 ...y bailando.

Una vuelta a casa eterna

lunes, 19 de septiembre de 2016

Héloïse, ouille! o las 50 sombras de Abelardo

Cuando escribo en el blog, mis críticas son mayoritariamente positivas porque hablo de lo que me gusta: las exposiciones, los monumentos, los libros, las películas... todo aquello que comento son actividades que he elegido pensando que voy a salir contenta de la experiencia. Pero, a veces, me equivoco. Y hoy toca hablar de una enorme decepción. Compré la novela Héloïse, ouille! de Jean Teulé con mucha ilusión para conocer un poco más la historia de amor de Abelardo y Eloísa, la mítica pareja parisina que vivió una turbulenta relación amorosa, pero la historia allí contada empezó a decepcionarme desde el primer capítulo. La novela es una vulgaridad, no tiene ritmo, la historia está pésimamente narrada, no hay más que varias anécdotas sexuales enlazadas y contadas con un lenguaje soez más propio de los escolares alumnos de Abelardo que de una obra seria. 


El abuso de exclamaciones empieza ya con el mismo título Héloïse, ouille! que, por cierto, rima con couilles (cojones), palabra muy repetida a lo largo de toda la historia igual que con (coño), baiser (follar) y otras lindezas parecidas. La psicología de los protagonistas ni está ni se la espera: no hay ninguna introspección psicológica ni caracterización de los personajes más allá de verlos como una pareja que está cachonda todo el día. Esto es especialmente grave en el caso de Abelardo, consagrado hasta entonces al estudio de la dialéctica. No se ve en él ninguna evolución, ni pasos intermedios entre la prudencia del filósofo y el deseo y el amor que le produce su alumna; bien al contrario, el sabio maestro tiene sentimientos lascivos desde el primer momento en que la ve. No hay lucha interna en él pero tampoco ingenuidad en la brillante alumna Eloísa, encerrada durante años en un convento y sobrina de Fulberto, canónigo de París. Puede ser interesante plantear la historia desde el punto de vista sexual, por lo que puede tener de sorprendente una relación de personas tan inteligentes y cultivadas en la Edad Media, un período de supersticiones y en el que la gente vivía en el hambre, la ignorancia y el miedo; pero esta obra, a ratos, parece escrita por un niño que acaba de aprender palabrotas y las dice sin ton ni son para provocar.

Edificio situado en el solar donde se hallaba la casa de Abelardo y Eloísa
 
Pero lo de esta novela es pasarse de la raya: el autor va directo al grano desde el segundo capítulo y no hay cortejo ni seducción ni construcción de una base sólida a nivel personal, que imagino que sería importante cuando los amantes batallaron tanto para poder estar juntos. Todo lo que hicieron no se debía al deseo de echar cuatro polvos (ahora soy yo la que se pone vulgar) sino a una verdadera relación de amor maduro y de una auténtica voluntad de estar juntos. Por no hablar de los jueguecitos sadomasoquistas entre los protagonistas, que hacen que esta novela parezca un 50 sombras de Abelardo o algo peor, o de que precisamente las sombras de los amantes en plena vorágine sexual se proyecten sobre uno de los laterales de Nôtre-Dame como si de un espectáculo de sombras chinescas se tratase provocando un tumulto entre los habitantes del lugar allí concentrados como si aquello fuera un cine de barrio. De la escena de la castración de Abelardo, mejor no hablo para no herir la susceptibilidad de mis lectores varones.

Para rizar el rizo, el autor pone en los labios de los protagonistas palabras que nunca pudieron usar porque pertenecen a objetos o conceptos desconocidos en el París de 1118 como la flor de loto o el azúcar, lo que hace patinar aún más la historia.

Sí, mi crítica es muy negativa pero no soy la única que opina así.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Artistas en Montmartre

Siempre es un placer volver a Montmartre, sus rincones pintorescos llenos de historia y el recuerdo de la vida bohemia nos transportan a una época que ya no existe pero de la que quedan maravillosos recuerdos. Uno de ellos es el Museo de Montmartre que recoge importantes momentos de la vida artística de la colina y obras de artistas destacados que vivieron y pintaron el barrio, un lugar donde se concentraba el talento y el arte. Precisamente, ésta es la premisa que ha tomado el maravilloso museo del que ya os hablé aquí, para su última exposición que abarca el período mágico de la colina desde 1870 a 1910. Pocas veces en la historia se ha dado tan alta concentración de artistas, tan talentosos, innovadores y diversos, concentrados en tan poco espacio, creando con él una relación de simbiosis. Los artistas se inspiraban en Montmartre, en sus paisajes y en sus gentes, y vivían en un ambiente de libertad que difícilmente podrían encontrar en otro lugar.

 La Primavera de Willette

 La terraza de Saint Bernard de Valadon

 Litografías de Toulouse-Lautrec


Cierto que el Museo de Montmartre, pequeño y privado, no puede competir en fondos con el Museo de Orsay que posee una colección permanente enorme de artistas vanguardistas como Monet, Manet, Renoir, Degas, van Gogh y otros vecinos de la colina. Por eso, la exposición va haciendo un recorrido por algunos de los artistas más destacados de la sociedad montmartresa algo menos conocidos pero que fueron importantes en el desarrollo de la vida social. Así empezamos el recorrido con obras de Steinlen, Bonnard o Toulouse-Lautrec y continuamos con otras de Willette o el trío infernal del que ya hablamos (Valadon, Utrillo y Utter) y el español Santiago Rusiñol. Al final, hay una sala dedicada a un gran representante de la vida bohemia de Montmartre, el músico, compositor y poeta Erik Satie en la que suena de fondo la melodía que éste compuso para su amada Suzanne Valadon. Se trata de una exposición muy recomendable, pequeña pero bien estructurada y con la información necesaria para entender el momento que vivieron aquellos artistas hasta 1910, la fecha en que Pablo Picasso abandonó Montmartre y que se toma como referencia del final de esta época dorada. Sólo hasta el 25 de septiembre.


 Acuarelas con paisajes de Montmartre de Le Fèvre

Erik Satie en su casa de Montmartre, lienzo de Rusiñol

viernes, 2 de septiembre de 2016

Los food truck de la Biblioteca

Ayer fue la rentrée, la vuelta al cole en Francia, la fecha que marca la vuelta a la normalidad, si es que se puede hablar de normalidad en estos tiempos que corren, y en breve empezarán las clases los universitarios. Coincidiendo con el regreso de los alumnos a sus clases, la Biblioteca Nacional cierra sus puertas para su puesta a punto. Así que durante un tiempo no van a estar presentes los camiones de comida, esos restaurantes sobre ruedas llamados foodtrucks, en su zona de acceso de la Avenida de France.

Como es habitual, Le camion qui fume tiene mucha cola, tanta que han abierto un restaurante en la zona de Grands Boulevards. Sus hamburguesas y sus patatas fritas son un gran reclamo y están muy ricas. A su lado, continúa la zona carnívora con La Brigade y su bandeja de carne a la parrilla con guarnición que se come con pinzas. Continuamos con Muchis y sus bocatas en pan de pita y, a su lado, Larry's y sus hot dogs. Pero hay más opciones. También hay propuestas más exóticas como el Sí, señor, que es un restaurante peruano y el Che, que es argentino. O si tenemos ganas de pringarnos, podemos escoger el Cheesers y sus bocatas de queso fundido. También podemos elegir un postre en el vecino Igloo que ofrece smoothies y yogur helado, todo ello 0% grasa.



Había bastante gente en la explanada, haciendo fila, mirando y comiendo. Con sinceridad, no me entusiasma esta moda de los camiones ya que me disgusta comer de pie, no disfruto de lo que como porque tengo que andar vigilando que no se caiga nada y si sólo es un producto, aún, pero cómo tomar una hamburguesa, unas patatas y una bebida a la vez sin nada donde apoyarme. Algunos camiones llevan unas mesas y sillas plegables pero son insuficientes: obviamente, si llevaran mucho mobiliario, no les quedaría espacio para la cocina. Particularmente, no entiendo la fiebre ni las colas con Le camion qui fume, cuando luego su restaurante, donde se pueden comer los mismos productos más cómodamente y por el mismo precio, está vacío. Que éste es otro tema: la comida es carísima y, salvo excepciones, uno se queda con hambre. Tal vez porque hay que comer deprisa o porque se está a disgusto, la comida no llena y tampoco resulta tan barato, aunque es cierto que la zona de la Biblioteca es carísima. Por otro lado, no creo que París sea la ciudad más idónea para este tipo de negocio, con tanta lluvia y tanto viento. En fin, que cada uno haga lo que quiera. Aunque a pocos metros de allí hay un sitio que da mil vueltas a los camioncitos; es barato, tranquilo, tiene buena comida y terraza abierta en verano y cerrada en invierno.... pero esto lo dejo para otra ocasión.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Estampas japonesas

Ya sólo quedan tres días para ver la exposición del Museo Guimet sobre la imagen de la mujer en las estampas japonesas llamada Espejo del deseo. Aunque es pequeñita, es una exposición muy completa. En ella, vemos escenas de todo tipo protagonizadas por mujeres: bañándose, contemplando el paisaje, en el baño público, en el barrio del placer... Son madres, cortesanas, amantes, pescadoras, peluqueras, geishas, actrices y mucho más. Tanto en láminas de papel exentas como en ilustraciones de obras literarias, las mujeres y su intimidad se muestan al espectador con el típico dibujo expresionista japonés, muy marcado y de vivos colores. Algunas obras son delicadas y sutiles y se recrean en la belleza femenina, la ropa y el paisaje. Otras son crudas y realistas como las de las pescadoras o las de las geishas. Las hay introspectivas como los retratos de damas famosas o pornográficas como los shungas. Pero la exposición ha quedado equilibrada y serena. Como siempre, las explicaciones eran demasiado largas y farragosas y la iluminación, mejorable. No obstante, el Guimet ha conseguido reunir un fantástico ramillete de estampas japonesas de diversas épocas que merece la pena ver.





martes, 30 de agosto de 2016

El día que me bañé en el canal Ourcq

Gracias a los amigos que me informan y me dicen en el momento exacto lo que se puede hacer, he conseguido algo increíble: bañarme en el canal Ourcq, el mismo que durante buena parte del verano ha estado vacío por culpa del frío. La oportunidad la tuve este domingo, día que se celebró una carrera en el mismo y así quedó abierto para el baño de los vecinos de forma gratuita. A pesar del calor (hasta 40 grados esta última semana), muy pocos se bañaban, algunos sólo se mojaban los pies. Como me encanta el agua, yo me tiré de cabeza y estuve un buen rato nadando pero resulta evidente que bañarse es muy incómodo: la organización de la carrera había limpiado el agua a conciencia, ya no se veían ratas muertas como en otras ocasiones, pero no hay escaleras para salir sino una plataforma de madera en un extremo, ni duchas ni ninguna otra comodidad. Se comenta que el Ayuntamiento quiere dejar el canal abierto al baño durante todo el verano próximo pero eso exigiría contratar socorristas, colocar escaleras de acceso, duchas... un despliegue de medios que haría que dejara de ser gratuito como este domingo. Me queda el placer de haber vivido una escena muy de verano en París y en uno de sus veranos más fríos.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Le 108, espacio polivalente

París es muy bonito y tiene sitios preciosos para ver pero algunos barrios no tienen el encanto de las zonas del centro: operaciones urbanísticas mal planteadas, indolencia de las autoridades a la hora de controlar la delincuencia, incivismo de los habitantes... El distrito XIX está viviendo ahora una importante renovación pero todavía quedan zonas que son feas y que no resultan atractivas para los turistas ni para los propios habitantes. Pero siempre hay pequeñas islas de tranquilidad y belleza en zonas que uno visita normalmente, pequeños tesoros para hacer vida de barrio o para salir de lo habitual. Es el caso de Le 108 librería, restaurante, cafetería, ludoteca... todo junto pero bien organizado y situado en un patio interior junto a la avenida Flandre pero recogido, sin ruidos ni molestias.

La parte dulce del buffet
En su parte de restaurante y cafetería, me encantan el buen ambiente, la comida casera, su gran selección de cervezas y de infusiones, el buen café... Y además, los sábados y domingos preparan un brunch muy rico que tanto a mí como a mis amigos nos encantó. Para comenzar nos ofrecieron la opción de elegir un zumo de naranja natural o zumos de otros sabores que cambian cada día y que son receta de la casa: ese día pudimos elegir entre cassis con especias y sandía con menta. La ventaja es que, al ser un buffet, se puede comenzar por la parte dulce o la salada. En la primera, hay huevos revueltos, salchichas, salmón ahumado, quiches y pasteles salados, varios tipos de ensaladas, incluida una de lentejas muy rica, embutidos... y en la parte dulce, tenemos bollería, tostadas, confituras caseras, bizcochos recién horneados, macedonia de frutas, yogures...y, por supuesto, hay barra libre de bebida caliente: café, té o rooibos biológico. Todo estaba riquísimo.

La terracita
En lo referente a su librería, me gustaría destacar su sección de cómics y novelas gráficas, donde he encontrado muy buenos regalos para mis amigos, también los libros de arte, libros sobre París, sobre personajes famosos, libros de cocina y algunas novelas de actualidad. Si buscáis alguna obra especial para regalar o para leer, éste es vuestro sitio. También es muy importante la sección infantil donde además de libros y cuentos también hay juguetes para todas las edades.


La librería

Le 108 ha reabierto sus puertas esta semana después de las vacaciones así que ya podéis pasar un buen rato allí.